Marxism
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[Marxism] Neoliberalism: Working class, labor movement and unemployed in Argentina
[Dear comrades: this that follows is a capital contribution to
understand the social and political dynamics of working class
Argentina under the conditions of rampant counterrevolution
inaugurated in 1976. Unfortunately, I don't have the time to
translate it. If some comrade can do it, it will be a great service
to the general movement: it deserves widespread distribution.
This document, which I forward from the Reconquista-Popular mailing
list, gives a Marxist, reasoned and deep explanation of the
relationships between the "social movements of the unemployed" and
the Unions' Central CGT.
It should be noted that this CGT, main and in a sense single Unions'
Central of Argentina, has traversed a period of reorganization that
took the combative leadership of MTA to the lead during the month of
July. The first political action by Hugo Moyano, the leader of MTA,
who is now the chief leader of CGT, was to open up the gates of CGT
to the "piquetero" Castells, that is --the "bureaucrat" Moyano (as
"progressives" and "leftists" in Argentina never forget to say, in
the same manner that they defined Hugo Chávez, at first, as an "ex-
golpista", that is a "former coup maker") has opened up the arms of
the workers' union to the unemployed.
The article below makes also some interesting comparisons between the
relative trajectories of the Argentinean unemployed and their
European counterparts. While our mass of unemployed, many of whom
are children of Latin American immigrants or Inland country
immigrants, is organizing itself into self-styled "unions of
unemployed", the European masses of unemployed provided the ground
for the birth of Fascism, Nazism and LePenist xenophobic movements.
In the Third World, not even the unemployed acts like its counterpart
in the First World...]
*************** Text in Spanish follows ***************
[Me atrevo a calificar como extraordinario el valioso texto que sigue
a continuación. A tal punto que me he tomado la libertad de reenviar
este correo a diversas listas de discusión y corresponsales privados,
del país y del extranjero.
Es producto de la pluma de un miembro de la lista Reconquista
Popular. Nada me hubiera gustado más que publicarlo con su firma.
Pero, según me explicó el autor en determinada oportunidad y ante
varios testigos, no escribía en la lista porque le habían "hinchado
las pelotas" críticas recibidas por un planteo suyo.
Aunque obviamente no comparto esa decisión, la respeto; pero el
documento es tan bueno que me pareció un crimen privar a los miembros
de R-P de tan importante reflexión. Sugiero referirse al presente
como "el texto del CEES", y ruego particularmente a quienes saben de
dónde viene el documento que sepan proteger ese anonimato tan
celosamente mantenido por el autor. El CEES es el Centro de Estudios
Estratégicos y Sindicales, vinculado a Hugo Moyano y el MTA.]
UNIDAD DE LOS TRABAJADORES
Y AL QUE NO LE GUSTE?..
La reunión del 11 de agosto de este año, entre el secretario
general del Sindicato de Camioneros y uno de los tres
secretarios generales de la CGT, Hugo Moyano, y el principal
dirigente del Movimiento Independiente de Desocupados y
Jubilados, Raúl Castells, ha significado un punto de
inflexión en el proceso de dispersión y fragmentación
experimentado por la clase trabajadora y su representación
sindical, a partir de 1989.
En ese momento, la decisión de Carlos Menem, recientemente
electo presidente por el voto popular, mayoritariamente de
origen peronista, de encabezar una profunda
contrarrevolución y asumir el programa histórico de los
enemigos internos y externos del movimiento nacional, tomó a
los trabajadores y sus representaciones gremiales totalmente
de sorpresa. Hay que tener en cuenta que uno de los
elementos que garantizó el triunfo de Menem en las internas
justicialistas, donde se dirimió la candidatura presidencial
de este partido, fue el apoyo cuantitativo y cualitativo que
le proporcionó el grueso del sistema de sindicatos
peronistas. Recordemos, de paso, que fue la torpeza
socialdemócrata de Antonio Cafiero ? y su temor a espantar a
la clase media ? lo que determinó la caída de la candidatura
de Vernet como su compañero de fórmula, quien contaba con el
apoyo abierto y declarado de las conducciones sindicales
peronistas. La decisión del precandidato presidencial de ser
acompañado por José Manuel de la Sota determinó que el apoyo
gremial fuese aprovechado por el otro precandidato, el
gobernador riojano que, a efectos de diferenciarse de
Cafiero, asumió un discurso plebeyo y con ambiguas
referencias al interior postergado. Fue, recordemos, el acto
organizado por los sindicatos peronistas en la Cancha de
River los que le dieron a la precandidatura de Menem el
volumen y la presencia de las que, hasta ese momento,
carecía.
Las elecciones dieron obviamente el triunfo al candidato del
PJ y la primera consecuencia de ese triunfo popular fue el
golpe económico lanzado por el establishment bajo la forma
de un brote hiperinflacionario, con la aparición, por
primera vez en la historia argentina, de un fenómeno que
luego volveríamos a vivir: los saqueos a supermercados y
comercios. Esa hiperinflación, que aparentemente golpeó
sobre el saliente Raúl Alfonsín, y lo obligó a adelantar la
entrega de la presidencia a su sucesor, fue en realidad una
seria advertencia a ese sucesor. Con la inflexibilidad que
los sectores dominantes tienen para ejercer la violencia en
momentos en que ven peligrar su situación hegemónica, el
conjunto de las finanzas, la Sociedad Rural, la Bolsa de
Comercio, las empresas exportadoras, los monopolios
productores y comercializadores de alimentos, las grandes
cadenas de supermercados y los barones de la industria
lanzaron un ataque brutal contra el gobierno recientemente
electo que, de manera ambigua, parecía amenazar su situación
de privilegio. El viejo presidente, ya sin poder, y el nuevo
presidente, aún sin poder, fueron sorprendidos por la
ferocidad del ataque.
Por su parte, el golpe hiperinflacionario dejó una huella
psicológica, durante mucho tiempo indeleble, en la
conciencia y la memoria de los sectores más empobrecidos de
la sociedad argentina. De repente sintieron que la tierra se
hacía agua y se hundían sin remedio en el hambre y la
desesperación. Mujeres que trabajaban por hora en casas de
la clase media recibían dos impactos tremendos: primero, la
noticia de que no vinieran la semana siguiente, puesto que
la situación obligaba a bajar los costos menos
comprometedores y, segundo, al llegar a su barrio, descubrir
que esos pesitos que le permitirían afrontar los gastos de
comida de su familia habían perdido poder adquisitivo y no
le servían más que para tomar el ómnibus al día siguiente.
Ese primer saqueo fue una convulsión en los humildes
argentinos. Fueron, por primera vez, lanzados por la
desesperanza a realizar actos que consideraban delictivos, a
agredir a otros pobres, en algunos casos, o a sentir que
robaban en lugar de comprar, como siempre lo habían hecho.
De modo que, cuando Menem, ya presidente de la Argentina,
decide entregar la economía a los grupos más concentrados,
monopólicos y antinacionales de la burguesía y las
relaciones internacionales a los intereses norteamericanos,
encuentra al grueso del movimiento sindical encolumnado
detrás de si. En la situación caótica generada por la
hiperinflación post electoral éstas medidas desconcertaron a
todo el mundo. No se sabía si lo que el nuevo presidente
estaba buscando era establecer un transitorio alto el fuego
con la reacción proimperialista, a efectos de poder dar
inicio a su gobierno, o una capitulación lisa y llana.
Tuvieron que pasar entre tres y cinco meses para que esto
último se hiciese evidente y, en cierto sentido,
irreversible.
Recién cuando esto se hace evidente, cuando comienza el
brutal proceso de desguace del Estado Nacional y la
liquidación de las grandes empresas estatales, se inicia una
forma de resistencia sindical. Saúl Ubaldini ocupaba todavía
la secretaría general de la CGT y la primera reacción de
resistencia frente a lo que estaba ocurriendo tuvo ribetes
muy poco épicos. En efecto, en una reunión en el Salón
Blanco de la Casa Rosada, y en un momento en que el
presidente de la República estaba lo suficientemente cerca
como para poder oirlo, el dirigente cervecero canta el viejo
tango del anarquista Marambio Catán ?Pan?, específicamente
los versos que dicen: ?Un viejo verde, /que gasta su dinero,
/envenenado a Lulú /con su champán, /hoy le ha negado
aumento /a un pobre obrero, /que le pedía un poco más de
pan??. Al parecer el presidente entendió la alusión y las
presencias de Ubaldini en la casa de gobierno se hicieron
muy infrecuentes. La conducción de FOETRA Capital encabeza
la resistencia a la privatización de ENTEL y comienzan a
rebelarse algunas seccionales de la UOM, enfrentando la
liquidación de las empresas públicas vinculadas al sector.
La dirigencia gremial más conciliadora y burocratizada se
convierte en ferviente sostén de la política liquidacionista
llevada por el Ejecutivo, hasta que la aparición del
Movimiento de Trabajadores Argentinos logra establecer un
polo de atracción político sindical, enfrentado
decididamente al gobierno y a su política antinacional, a
los sectores más conservadores de la conducción cegetista y
diferenciado del sesgo socialdemócrata y divisionista
asumido por la conducción de ATE y el CTA.
Es este sector, el del MTA, encabezado por Hugo Moyano y
Juan Manuel Palacios, secretario general de la UTA, el que,
en este período que termina en diciembre del 2001, logra
articular un sistema de representación informal tanto de los
trabajadores como de los desocupados y, principalmente, de
los jubilados. Hasta 1996, el sector que en las calles
encabezaba la oposición al gobierno eran los jubilados. El
?modelo? no había aún descargado todo el peso de su ajuste
sobre los trabajadores ocupados y, aunque ascendente, el
índice de desocupación no había alcanzado el dramatismo que
adquirió al superar el 14 %. Carlos Fernández, en su trabajo
?La unidad de la CGT y la lucha por un aumento de salarios?
aparecido en Cuadernos del CEES, sostiene:
?El modelo de desarrollo de los años ´90 emparentado con los
sectores financieros de mayor concentración que se han
quedado con las empresas estatales, que han hambreado a la
mayoría de nuestro pueblo sustentado en una alianza social
bajo la unidad de la clase dominante, comienza a
resquebrajarse en su unidad a mediados de 1996. La renuncia
del Dr. Cavallo al ministerio de economía durante la segunda
presidencia de Menem es uno de los indicadores de este
proceso.
A partir del ´96/97 en el interior de las provincias y con
mayor intensidad desde el ´99 en la Capital Federal y en el
conurbano bonaerense se desenvuelve el movimiento de la
protesta de los desocupados y excluidos a través de la
generalización de los cortes de ruta como forma de lucha? .
El movimiento piquetero, entonces, tiene su origen en ese
momento. El proceso de desmantelamiento industrial y de
consecuente desocupación tuvo que adquirir una densidad tal
que hiciera evidente que no había otra salida que la
organización y la exigencia al gobierno de paliativos a la
situación. Es cierto que ese proceso de organización venía
gestándose desde años atrás y esto, por la importancia que
ha tenido, merece una reflexión.
En general, en los países capitalistas centrales o
imperialistas, los períodos de crisis y de desocupación han
empujado a los trabajadores en paro forzoso a políticas
chauvinistas y fascistas. La masividad del Partido Obrero
Nacional Socialista Alemán se fundaba, no tanto en el
orgullo nacional herido por los acuerdos de Versalles, sino
por el imponente ejército de desocupación generado a partir
de la crisis mundial del capitalismo. La clase obrera
desocupada, a la que la gran Kathe Kollvitz y la escuela
expresionista alemana supo retratar como nadie, la caída del
organizado y disciplinado proletariado industrial alemán en
los intersticios del delito y la marginación, las
desventuras del pobre Franz Biberkopf, el desclasado héroe
de ?Berlin, Alexanderplatz?, de Alfred Döblin, dieron base social y
fuerza electoral a las ensoñaciones teutonas de Hitler, al
fin y al cabo un pequeño burgués desocupado. El racismo
antimusulmán y el chauvinismo antiinmigratorio de los
votantes del Frente Nacional del antiguo soldado
colonialista Le Pen ha sido la miserable ideología en que
cayeron los obreros franceses desocupados y subocupados por
el proceso de reconversión de su industria según los
dictados del capital financiero.
Ha sido, creo, la tesonera, silenciosa y esforzada
militancia de anónimos compañeros peronistas y de izquierda,
a lo largo de los oscuros años de reacción liberal e
imperialista, lo que ha impedido que los desocupados
argentinos sumasen a la degradación social a que los ha
condenado el régimen la degradación moral del odio al
trabajador de los países limítrofes o al almacenero chino o
coreano. La Argentina, de un modo prístino, puede dar cuenta
de que sus desocupados, lejos de enfilar su odio y dolor
contra sus hermanos de clase lo han hecho contra los
culpables de su desgracia. Puede testimoniar que, lejos de
caer en soluciones despóticas, ha organizado esta especie de
sindicatos del desocupado con una democracia directa
horizontal e igualitaria.
Volviendo al ensayo de Carlos Fernández, allí se sostiene
que ?En el pasaje del 2001 al 2002, puede verse el
comportamiento diferencial entre un movimiento y otro,
mientras descienden las huelgas generales y los conflictos
laborales, aumentaron a 2336 los cortes de ruta? .
Sería este el momento de mayor distanciamiento entre ambos
movimientos, el de los reclamos de los trabajadores ocupados
y el de los desocupados. Una de las posibles razones de este
distanciamiento tiene que ver, en mi opinión, con la
devaluación y el modo como ésta se hizo. Los economistas
vinculados al MTA venían sosteniendo desde mucho tiempo
atrás la imperiosa necesidad de salir de la paridad uno a
uno. En los documentos del centro de estudio dirigido por
Daniel Carbonetto, en los artículos de muy distintos
economistas aparecidos durante el período en la revista
Línea ? Héctor Valle, Víctor Morón, Eduardo Curia, Marcelo
Lascano, Mercedes Marcó del Pont, entre otros ? se podían
encontrar sólidos argumentos para una salida ordenada de la
maldita paridad. Cuando ésta se hace, se hace mal y tarde.
En primer lugar, el gobierno del doctor Duhalde encarga esta
tarea a un ardiente defensor del esquema cavallista, su
ministro de Economía Remes Lenicov. En el debate
parlamentario sobre la devaluación encontramos el testimonio
de varios diputados ? entre otros el ex menemista Matzkin ?
proponiendo la medida a contrapelo de sus propias
convicciones y elogiando el uno a uno que se propone
modificar. No se tomó ninguna de las medidas colaterales que
este grupo de economistas ? que venía estudiando el problema
desde varios años antes ? había propuesto para que la medida
obtuviera todos los beneficios que encerraba y ninguno de
sus eventuales perjuicios. Por lo tanto, la devaluación tuvo
un inmediato resultado catastrófico sobre los sectores más
desprotegidos de la sociedad, aquellos que ya venían
sufriendo en carne viva el cepo de la convertibilidad, los
desocupados. Como dice Carlos Fernández: ?La devaluación
generó una mayor pérdida del salario y de fuentes de
trabajo, que orientó a las organizaciones de desocupados a
potenciar aún más las medidas de fuerza, así como también a
las capas medias a expresarse a través de los cacerolazos y
asambleas por un tiempo más? .
Los trabajadores ocupados, a través de sus organizaciones
sindicales, pudieron, poco a poco, asimilar en parte el
golpe. A poco de andar aumentaron las exportaciones, lo que
permitió al gobierno establecer el necesario y lógico
sistema de retenciones, lo que volvió a darle a la
administración nacional la liquidez necesaria. Esto, más la
declaración de moratoria de la deuda externa, permitió una
lenta pero incesante recuperación de las reservas que con el
tiempo trajo una escasa, pero importante, reactivación
industrial dirigida al mercado interno.
Pero los desocupados no tuvieron otro camino que tratar de
ampliar a cada vez más gente los planes de subsidio al
desempleo elaborados por el gobierno. Esta mecánica llevó al
movimiento piquetero, es decir al sindicalismo de los
desocupados, a un callejón sin salida, con dos aspectos: 1)
Un aislamiento del conjunto de la clase obrera y los
sectores populares vinculados; 2) Un ejercicio de táctica
revolucionaria sin fines ni organización revolucionaria.
Esta situación es un callejón sin salida porque sin el
conjunto de los sectores explotados de una sociedad es
imposible establecer una nueva hegemonía, es decir una
modificación revolucionaria del poder. Ese ejercicio
revolucionario corre el riesgo de llenarse de los objetivos
de los grupos sociales desplazados del poder en pugna con la
nueva articulación. Es lo que Carlos Fernandez describe
cuando sostiene: ?el repliegue del bloque de poder
identificado con los intereses extranjeros económicos y
financieros de mayor concentración de la administración de
gobierno, ha dado paso a una intensificación de la lucha al
interior de sistema político institucional y del partido de
gobierno que miden fuerzas a través de estos agrupamientos
de piqueteros? .
De ahí entonces la importancia que estas líneas le asignan a
la reunión del 11 de agosto. La nueva relación de fuerzas en
el seno del movimiento sindical dejó expresado desde un
primer momento ? pese a la intencionada tergiversación que
cierto periodismo hizo de las palabras de Moyano ? su visión
acerca de los límites a los que había llegado el movimiento
piquetero y la necesidad de restablecer la unidad entre el
conjunto de la clase trabajadora y el ejército de reserva a
efectos de resolver definitivamente y dar un paliativo al
problema de la desocupación, ofreciendo de paso una solución
al movimiento piquetero en la encrucijada.
La CGT además cierra su ciclo de aislamiento y descrédito
incorporando a sus reclamos ?a la inmensa mayoría de los
argentinos? como sostuvo Hugo Moyano al finalizar el
encuentro. Ha comenzado un nuevo tiempo, lo que requiere
nuevas alianzas y proyectos. El movimiento obrero ha vuelto
a tener una propuesta desde sus más altos niveles de
dirección. La Patria lo necesita.
N O T A S
1 Carlos "Chino" Fernández, La CGT y los Intelectuales: Las
falsas antinomias como mecanismos de dominación. Cuaderno
del CEES. Buenos Aires, 2004.
2 Carlos ?Chino? Fernández, La unidad de la CGT y la lucha
por un aumento de salarios. Cuadernos del CEES, Buenos
Aires, 2004.
3 Ibídem.
4 Ibídem.
Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro@xxxxxxxxxxxxxxx
_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _
"Sí, una sola debe ser la patria de los sudamericanos".
Simón Bolívar al gobierno secesionista y disgregador de
Buenos Aires, 1822
_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _
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