Marxism
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(Eng and Spa) Gabriel Fernández: Argentinean Panorama
Gabriel Fernández is an Argentinean journalist, and a friend of mine.
Gabriel is a Peronist of working class origin who is committed to
promoting an alliance between the intelligentsia and lower middle
class (currently captured by the "ethics" discourse of some former
Radical leaders) and the working class.
Gabriel is also the privileged owner of an enviably colloquial prose,
where he calls the reader to sit down with him, hands over a maté
gourd, and proposes a relaxed chat. In some respects, his style may
resemble that of Franklin Roosevelt's "by the fireside"radio chats,
maybe not. But the idea is to have the reader to relax and just think
together with the writer.
Another probable literary resemblance (and I am sure that Gabriel
will be fond of this comparison): we might compare him with that
great artist who attempted to bring the enragé anti-Peronists of the
50s to a reasonable exchange, the great porteño and tango poet Enriqe
Sántos Discépolo. Discépolo, a very sensitive person, was practically
forced into death by the vacuum that the artistic community (mostly
anti-Peronist) established around him as a consequence of his
political choice and his engagement in defense of the realities of
Peronism through his radio character "Mordisquito". Reading the talks
by Mordisquito today is a violent exercise in discovery, in the
discovery of the actual and sound reasons why the majority of the
Argentinean people supported Perón. But the author did not survive
the battle. Luckily enough, time has passed by and we can expect
another destiny for Gabriel Fernández.
In the meantime, I leave you with his analyses of the Argentinean
reality. They are in Spanish, but I feel that I cannot translate
their colloquial flavor into good English. Maybe some of the Spanish-
speaking members of these lists can do it.
I strongly recommend a reading of what follows. You will glean more
insight on what is happening in Argentina from the writings of this
Peronist journalist than what you could do by wading through reams of
"Leftist" blah-blah-blah. And, you will enjoy the style.
Just for marketing reasons, I translate the heading abstract of this
article by Gabriel:
"The formation of a new national consciousness. The deep geoeconomic
interest. The current situation of the Argentinean people. Challenges
in the period that is beginning. Behavior of the different politcal,
economic, and social sectors. A lot of notes. And a digression"
Not so bad, to begin with.
------- Forwarded message follows -------
From: la señal medios <lasenialmedios@xxxxxxxxxxxxxxx>
Panorama nacional
Mano a mano entre nosotros
"La formación de una nueva conciencia nacional. El interés
geoeconómico profundo. El presente del pueblo argentino. Los desafíos
del período que se inicia. El comportamiento de los distintos
sectores políticos, económicos y sociales. Los pasos inmediatos y los
grandes caminos. Varios apuntes. Y una digresión."
Por Gabriel Fernández
Mire, no nos queda otra: tómese su tiempo, afloje los músculos de la
espalda y prepárese a reflexionar. ¿Tiene el yuyo verde cerca? Bueno,
me permito hacerle una sugerencia: si puede hacer un impreso, hágalo.
(Es decir, un printer. Mafalda decía: "¿porqué le dicen sala al
living? ¿porqué no hablan en castellano?")
Ya no hay presunciones sobre los resultados electorales. Las
especulaciones han quedado atrás y las certezas nos atraviesan:
Néstor Kirchner será el nuevo presidente de la Nación. Roberto
Lavagna, su ministro de Economía. El porcentaje de votos obtenido
apenas supera el 22 por ciento; sobre la totalidad del padrón, no
llega al 18. Los sondeos brindan un respaldo popular que sólo bordea
el 45 por ciento.
La Argentina que intentará gobernar el santacruceño es derivación del
apogeo neoliberal y su rechazo. Un "esplendor" que duró entre seis y
siete años aproximadamente y una condena que data del lustro
reciente, enfáticamente canalizada durante las jornadas del 19 y el
20 de diciembre del 2001. Vale la pregunta inicial: ¿Cómo se
encuentra la opinión pública en el tramo presente?
Aunque bombardeada por la campaña "la vuelta del zonzo" que
anunciáramos oportunamente, la sociedad argentina no es tan
incomprensible si se toman en cuenta esos dos datos de origen. Los
votantes de Kirchner, Elisa Carrió y Adolfo Rodríguez Sáa rechazaron
el neoliberalismo y promovieron, con distintos niveles de presión, un
modelo con rasgos productivos y sesgo social.
Los ciudadanos que sufragaron por Carlos Menem y Ricardo López Murphy
optaron por la ratificación de preceptos conservadores y manifestaron
su respaldo a políticas de ajuste sostenidas por la represión. Ya sé:
todo este cuadro puede (merece) objetarse debido a la infinidad de
variantes existentes en cada sector. Las opiniones particularizadas
suelen borronear el parecer conjunto.
Hay intérpretes que prefieren indicar que los apoyos del puntano
tienen un corte fascista. Y otros que suponen que el respaldo al ex
ministro de Economía delarruísta es una opción por "la nueva
política". Queda bien decir cosas así, enrevesadas. Queda bien pero
es una torpeza analítica que desconoce el trazo grueso social: los
votantes del Movimiento Nacional y Popular optaron por un proyecto
nacional productivo, mientras que los seguidores del Movimiento
Renacer impulsaron una variante neoliberal.
Esta es la verdad, aunque parezca simple. Lo cual nos permite
avizorar un contraste de opiniones en el seno de la comunidad: cerca
del 60 por ciento de los argentinos se pronuncia hoy a favor de la
construcción de una Nación, mientras un 40 por ciento anhela elaborar
una provincia del ALCA. En ambas fajas hay grises, intercambios,
matices, radicalizaciones y moderaciones. Sin embargo: por ahí andaba
Garay. Y lo que es más: se palpa en la calle.
Así las cosas vale entonces considerar los desafíos objetivos que se
le presentan a la gestión entrante. Aclaro de entrada que a pesar del
parecido físico, espero que al presidente no le ocurra lo mismo que a
su clon artístico, que al entrar a escena se tropieza y cae, causando
un interesante desbarajuste apropiadamente captado por las cámaras.
Pueda ser que las adscripciones futbolísticas de la pareja
presidencial -nada de cuadros mediáticos, están en la línea original
del 45--, los ayude espiritualmente.
La Argentina está al filo del despegue: posee riquezas naturales
imponentes, un tipo de cambio relativamente adecuado, capacidad
instalada ociosa adaptable y conocimientos técnicos en su población.
¿Qué necesita para concretar el potencial? Impulsar la producción
mediante la generación de un mercado interno amplio y profundo y
fomentar la inversión interna a través del crédito manejado con
sentido nacional.
¿Cómo? Estatizando las firmas públicas más rentables y controlando
las restantes, promoviendo una baja en las tarifas de los servicios
públicos, incrementando los salarios, las jubilaciones y,
provisoriamente, los planes de empleo, expandiendo la banca pública y
limitando la privada. Es decir, liberando los intereses geoeconómicos
más hondos, encarnados en la visión de ese 60 por ciento que anhela
un país "en serio", como decía la propaganda oficial.
¿Se hará? Al existir una honda continuidad entre la administración
económica anterior y la futura, es previsible que se intente
beneficiar con moderación a los sectores que perjudican esas
perspectivas: las empresas de servicios públicos privatizadas, la
banca extranjera, los acreedores internacionales. Sin embargo,
algunas medidas destinadas a alivianar la carga pueden llegar a ver
la luz: una mejora parcial de sueldos, jubilaciones y planes será,
probablemente, la llave que intentará controlar el malestar social.
¿Porqué? Pues el proyecto en vigencia no es financiero y rentístico
como el que caracterizó el ciclo Menem - De la Rúa, pero está lejos
del programa productivo y consumista (si, con s en el medio) que
necesita el país. Se trata de un modelo exportador, asentado en la
producción local de los elementos que el mercado internacional admite
que los argentinos elaboremos y en el sostenimiento de una tasa de
ganancia bancaria adecuada a las necesidades de las instituciones
crediticias en el tramo pos neoliberal.
¡Epa! ¿Una especie de empate? Algo así, pero no tan así. Pues la
década previa mostró un desnivel tan profundo que cualquier camino
"equilibrado" merece considerarse injusto. Es preciso reparar
situaciones desesperantes. Y sin medidas de fondo, esas situaciones
persistirán. Por lo demás, la nivelación de fuerzas, en el área
política, suele poseer una duración efímera: cualquier novedad en los
nichos externos hallados para la producción local, cualquier presión
golpista de los mercados, o una organización popular adecuada, pueden
volcar la balanza en uno u otro sentido.
Por ahora, el vencedor político del período en curso es el presidente
saliente Eduardo Duhalde. Como hemos visto, el futuro inmediato es
complejo; probablemente el jefe bonaerense intente despegarse de los
dilemas que Kirchner tendrá que afrontar al ingresar a escena. ¿Cómo?
Corriéndose del primer plano: el duhaldismo duro -encarnado en
Alfredo Atanasoff y compañía-se abocará a sus asuntos platenses,
mientras que su ala comprensiva -Ginés González García y amigos-
cooperará con la nueva gestión. (¿Y Lavagna? Lavagna tiene vuelo
propio.)
Con esa maniobra, Duhalde dejará a Kirchner relativamente sólo al
afrontar los pagos de la deuda externa suscriptos en el período que
culmina, los aumentos de tarifas acordados bajo cuerda con las
empresas privatizadas y una serie de hostigamientos al bienestar
popular que originarán cuestionamientos de corte social. Volverá seis
meses después, quizás, a celebrar el éxito o a "reparar" los daños.
El menemismo lo sabe. Y hará lo que sabe hacer: golpear sin piedad al
nuevo mandatario denunciando el malestar social pero proponiendo
salidas conservadoras. Lo cual permite prever un choque Duhalde -
Menem cuando se registre un año de administración kirchneriana, más o
menos. ¿Allí estará el tan anunciado "golpe"? Tal vez, pero también
puede constituirse en un interesante y crudo debate político activo
que permita a los sectores populares avanzar en sus posiciones.
Pero claro: para eso, Adolfo Rodríguez Sáa y Elisa Carrió necesitarán
lucidez. Es decir, ratificar sus programas -con eje en la producción
el primero, en la distribución el segundo-y encaminarse hacia un
ensamble para promover la articulación entre capas bajas y medias que
hoy aparecen disociadas pero tienen reclamos semejantes. Las
dirigencias de ambas corrientes, por el momento, parecen no entender
el rol que están jugando. Ni los desafíos y las oportunidades que el
nuevo ciclo les ofrece. ¿Habrá madurez en esos espacios? ¿Se
registrará un comportamiento dirigencial acorde con la intención de
sus votantes?
Por ahora, sólo interrogantes.
(Me permito una digresión. Este artículo está llegando a distintos
puntos del país, pero también al exterior. Debo decirlo: muchos
argentinos que habitan más allá de nuestras fronteras vienen
generando materiales de interpretación que pretenden encasillar la
realidad nacional en una dualidad trivial del tipo izquierda -
derecha, o en algunos casos más sofisticados, piqueteros - resto del
país. Seguramente influenciados por un entorno proclive a exigir
síntesis de situaciones peliagudas, involucran en su error a
compañeros de otras nacionalidades que, a su vez, cargan con
viejísimos preceptos aggiornados -"el peronismo es fascismo", por
ejemplo--.
Así, estos conciudadanos terminan ligando su análisis al de una
franja marginal de la política local que, a pesar del emerger de
grandes movimientos sociales genuinos y de enormes concentraciones
públicas, no ha logrado entender el proceso que atravesamos ni
usufructuarlo en beneficio de una política popular innovadora y
potente. Entonces, la realidad popular argentina transita caminos
como los planteados en este trabajo, pero una cantidad sorprendente
de mails y notas que atiborran las pantallas rumbean para el lado de
los tomates. Y ocultan, o censuran, interpretaciones como la
presente, pues no le encuentran "la vuelta". Valga esta apreciación
sincera, también, para los compañeros de otros países interesados en
los asuntos argentinos.)
Vamos. ¿Y los piqueteros? El duhaldismo ha instalado en el seno de
muchas organizaciones sociales un trato parecido al que sostiene con
el sindicalismo. Lo cual le permitió utilizar algunos movimientos
valiosos según sus intereses. Es curioso que la izquierda, ya que
estamos, no repare en ello, pues fue la gran perjudicada por las
convocatorias contra el voto en las últimas elecciones.
Ahora bien: el movimiento piquetero es profundo y auténtico. Si logra
tomar lo que necesita del poder para su subsistencia diaria -nadie
debería atreverse a pedirles que rechacen los planes sociales o
beneficios equivalentes en medio de un panorama crítico-y dejar de
lado los planteos antipolíticos que ese poder exige de hecho, puede
seguir jugando un rol progresivo y dinámico en la vida nacional.
En los últimos meses esa táctica oficial consiguió aislar
parcialmente a los piqueteros del conjunto social. Es lamentable
observar una vertiente situada en el seno mismo del pueblo argentino
mirar con desconfianza a ese 60 por ciento de personas que a través
del voto tensionó la realidad en una dirección confluyente a la
planteada desde los cortes de ruta y las protestas sociales. Y
viceversa.
Hay organizaciones antipolíticas que se jactan de no participar de
ninguna iniciativa popular por tratarse de intentos reformistas o de
engaños sistémicos. Estas entidades han diseminado una verba
contundente que promueve la división entre la militancia popular y la
desmovilización -pues sostienen que nunca es posible ganar
parcialmente-en los segmentos cercanos. Por supuesto que a la hora de
explicarse sostienen que eso es "política en otro sentido,
referenciada en la base, etc".
La militancia popular juvenil agrupada en el movimiento piquetero es
una de las grandes esperanzas para este país. Conjuga en su mismo
existir los intereses de muchos otros sectores sociales y al mismo
tiempo posee un arrojo y una valentía que no es fácil hallar en las
adyacencias. Esos compañeros pueden desplegarse si, en lugar de
sentir que están "empezando de cero" según la advertencia walshiana,
conocieran y respetaran ciertas tradiciones políticas argentinas que
el conservadurismo siempre anheló eliminar.
Si, claro: siempre anheló eliminar; sobre todo en el seno del
empresariado argentino, la otra franja en cuestión. Fíjese: hay un
importante segmento de empresarios y comerciantes medios cuyo destino
está ligado al del mercado interno. Es decir, solamente pueden
desarrollarse cabalmente si los trabajadores ocupados y desocupados
consiguen sus postergadas reivindicaciones. Sin embargo, este núcleo
de incidencia económica menguada pero existente constituye el de
menor conciencia de toda la vida nacional.
Sus miembros, con las excepciones que siempre se comprueban, son masa
de maniobra recurrente para todas las movidas del poder concentrado y
desnacionalizador. Se abochornan ante propuestas productivas que los
incluyen y respaldan iniciativas parasitarias que los ahogan. Se
indignan ante la protesta social y, en lugar de proceder como
empresarios visualizando en esa masa despojada posibles compradores,
solicitan represión; esto es, menos ventas,
El comportamiento de este espacio será importante en el tramo que se
avecina. Si las fuerzas populares no despliegan un hondo trabajo
cultural en su seno, el empresariado argentino será (nuevamente)
quien boicotee las políticas que pueden potenciarlo. Su actitud ante
los medios de comunicación es transparente: sólo respaldan a aquellos
que agreden sus intereses. ¿Parece extraño? Habría que remontarse, al
menos, a 1955 para entender esta afirmación. De allí que todo intento
por encauzar racionalmente a sus componentes debe merecer apoyo y
comprensión.
Se abre, entonces, un período realmente intrincado de la vida
nacional. Ha habido en nuestra historia instancias que permitían
sueños superiores, esperanzas ampliadas, perspectivas
transformadoras. No es este el caso, en sentido estricto. Y sin
embargo, la recordada combinación entre condiciones objetivas y
subjetivas no habilita a un pesimismo cerrado. Una mirada panorámica
del tramo reciente permite inferir que las cosas, puntualmente, no
han salido tal y como el pueblo argentino necesita; pero también, que
el rumbo general parece asentado en sus necesidades más profundas.
Yo sé que esta lectura es difícil de aceptar. Quien esto escribe,
como muchos de los que recorren estas líneas, precisa soluciones
inmediatas para su cotidianeidad. Qué duda cabe. Pero así es la
historia.
Palotes temblorosos, avances fugaces, dolores persistentes. Y algunas
alegrías que quedan marcadas a fuego.
GF/
------- End of forwarded message -------
Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro@xxxxxxxxxxxxxxx
_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _
"Sí, una sola debe ser la patria de los sudamericanos".
Simón Bolívar al gobierno secesionista y disgregador de
Buenos Aires, 1822
_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _
- Thread context:
- Socialist Feminist Retreat (5/30-6/1, Bay Area),
Yoshie Furuhashi Sat 17 May 2003, 17:26 GMT
- Fool's Crusade, part six,
Louis Proyect Sat 17 May 2003, 16:39 GMT
- Lies upon lies - the Jessica Lynch story,
Eli Stephens Sat 17 May 2003, 16:18 GMT
- Michael Perelman,
Yoshie Furuhashi Sat 17 May 2003, 14:56 GMT
- (Eng and Spa) Gabriel Fernández: Argentinean Panorama,
Nestor Gorojovsky Sat 17 May 2003, 14:42 GMT
- Ramsey Clark and Milosevicz,
James Daly Sat 17 May 2003, 14:01 GMT
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