Marxism
mailing list archive
[ Other Periods
| Other mailing lists
| Search
]
Date:
[ Previous
| Next
]
Thread:
[ Previous
| Next
]
Index:
[ Author
| Date
| Thread
]
1/2 (es) Soviet Revolution & Jewish Question
Nachman Falbel is a Brazilian historian and a professor of History of the
Middle Age at the University of São Paulo. The following article was
published in the book "História e Revolução" (History and Revolution),
that was organized by professor Osvaldo Coggiola, a leading Marxist, and
published by EDUSP, the university's publishing house.
The following article has appeared in the "Trotsky Vive" discussion list
(see its address below), a high quality one. The most part of its
articles are either in Portuguese (Galician) or Castilian (Spanish), but
other languages are also accepted.
In solidarity,
Roberto Magellan
##############################################3
La Revolución Rusa y la cuestión judía
Nachman Falbel (*)
Muchos fueron los eventos realizados en Brasil, y en otros países, para
recordar los 80 años de la Revolución Rusa de 1917, que constituyó uno de
los capítulos más significativos de la historia del siglo XX por su
dimensión universal y por sus consecuencias en el esfuerzo de configurar
una nueva sociedad humana. También, en relación a los millones de judíos
que habitaban el imperio zarista, el movimiento que derribó al viejo
régimen en aquella gran extensión de Europa Oriental, por el ascenso de
Octubre, representó un punto de viraje en su modo de vivir tradicional.
Los judíos tuvieron un papel importante en la formación del movimiento
revolucionario ruso, lo que se explica por la propia miseria social en que
se encontraban en la Zona de Residencia (Pale), a la que habían sido
confinados desde las primeras décadas del siglo anterior. Por otra parte,
la intelligentsia judía, la misma que formaría el Bund en 1897, era
sensible a la cuestión social, comprometiéndose desde el inicio con el
populismo de los narodnik que anticipa la formación del Partido Social
Demócrata Ruso, fundado en 1898 bajo influencia marxista. Elementos del
Bund estuvieron presentes en el comité central del partido y muchos judíos
veían en el socialismo y en la revolución social una solución para sus
amarguras.
Sin embargo, el reconocimiento de las necesidades específicas del
proletariado judío y de su identidad propia, bien como una situación social
particular y diferenciada en relación a los demás, llevó cierto tiempo.
Hombres como Aaron Schmuel Liberman, fundador de la Asociación de los
Obreros Hebreos, en 1876, en Londres, intuirían desde el inicio que el
socialismo, como solución a la cuestión judía y de la sociedad como un
todo, debería considerar esa especificidad. Lo que parecía una intuición
inicial en Liberman, se tornó en el programa de la Asociación General de
los Trabajadores Judíos de Lituania, Polonia y Rusia, el Bund. Pero el
difícil camino que éste tenía que atravesar estaba asociado, en ese
sentido, a dos cuestiones que aparentemente eran irreconciliables bajo un
aspecto ideológico: el internacionalismo divulgado por la doctrina marxista
y, por otro lado, la cuestión nacional presente en buena parte del extenso
continente europeo.
En su Cuarta Conferencia de abril de 1901, en Bialistok, el Bund llegaría a
tomar una resolución de respeto de la cuestión nacional, que de hecho no
agradó a todos debido a su poca claridad, al mismo tiempo que entraba en un
debate con la Iskra que representaba al ala izquierda de la
socialdemocracia rusa. La cuestión se encontraba en el orden del día del
movimiento socialdemócrata y se reveló como uno de los elementos de
discordia con el Bund, en el Segundo Congreso de la Social Democracia Rusa,
en julio-agosto de 1903, en Bruselas y Londres, donde el Bund se retiró de
la socialdemocracia rusa. Vladimir Medem, en ese tiempo uno de los líderes
más brillantes del Bund, dedicado a la cuestión nacional expondrá, en un
artículo que se publicó en el Viestnik Bundha (portavoz del Bund), en 1904,
bajo el título "La socialdemocracia y la cuestión nacional", una concepción
del partido sobre el asunto, asociándola a la cuestión del "neutralismo",
que prevaleció en la conferencia de 1901, con apoyo mayoritario. El
"neutralismo" para Medem se resumía en aceptar el desenvolvimiento de la
historia. "En la medida en que ella lleva a los judíos obligatoriamente a
ser asimilados entre los demás pueblos, nosotros por nuestra iniciativa no
deberemos dirigir nuestras fuerzas a detener ese proceso ni a
obstaculizarlo. Nosotros no nos entrometemos en eso; somos neutrales. La
verdad es que estamos contra los asimilacionistas que aspiran a esa
asimilación, pero no por eso nos alejamos de ellos, no porque tememos la
asimilación, sino porque ella no puede ser colocada como un objetivo, sino
apenas como un resultado de un desenvolvimiento social. No estamos contra
la asimilación, sino contra la aspiración a la asimilación, contra la
asimilación como un objetivo" (1).
Esa posición no representaba enteramente a todas las alas del Bund, como
podemos ver en el artículo de uno de sus teóricos, Vladimir Kosovski,
publicado en esa misma obra (2), y de cierta forma era algo paradójico en
un partido y, en Medem, que adoptaban una clara aceptación de la doctrina
de la autonomía nacional-cultural, valorizando el idish en su literatura,
las instituciones comunitarias judías y su representatividad frente al
Estado, etc. En un artículo titulado "Movimiento nacional y partidos
socialistas nacionales en Rusia", escrito por Medem en 1908 (3), se hace un
resumen histórico del pasaje de la intelligentsia judeo-rusa, militante de
las ideas socialistas, hacia la conciencia de la necesidad de organizar y
dirigirse a las masas obreras judías, comenzando por la utilización de la
lengua idish, que iba a sustituir una literatura socialista en hebreo de
los años '70 (del siglo anterior), y que comenzaría con un folleto de
Martov (Zederboim), Der vendepunkt in der geschichte fun der idicher
arbeter bavegung (El momento del cambio en la historia del movimiento
obrero judío), escrito en 1895 (4). Medem describe los pasos para la
"nacionalización" o la orientación de sus ideas, dirigidas específicamente
al obrero judío, como misión del Bund, objetivo que ya había encontrado
ciertos precedentes en el pensamiento de los socialistas que lo
antecedieron. Ya en el Congreso del Bund de 1900 figuraba la cuestión
nacional y que "el problema así como era planteado por la socialdemocracia
judía era muy limitado, debiéndose ampliarlo a la exigencia de igualdad de
derechos nacionales". El cuenta que esa resolución no fue aceptada, pues la
conferencia temía que esta exigencia desviara la atención del proletariado
judío de sus finalidades políticas más importantes. En la Quinta
Conferencia, de junio de 1905 en Zurich, el Bund ya muestra una concepción
cristalizada sobre la cuestión nacional.
El drama del Bund y de los socialistas judíos comienza efectivamente en el
momento en que procuran el reconocimiento total de la existencia de una
cuestión nacional judía, asentada sobre el principio de nacionalidad, que
los lleva a exigir una representatividad política autónoma dentro del
partido socialdemócrata ruso. El conflicto con el partido ruso que seguía a
esa aspiración del Bund, provocaría el alejamiento del Bund de sus filas
durante algunos años, más allá del agresivo artículo de Lenin en el
periódico Iskra, de octubre de 1903, bajo el título "La posición del Bund
en el partido" (5). En ese escrito Lenin atacará el nacionalismo judío del
Bund como reaccionario y dirá que "la idea de que los judíos forman una
nacionalidad es lamentablemente una idea sionista, cuyo fundamento es
erróneo y reaccionario". A continuación, Lenin trae a su favor, como
testimonio, nada más ni nada menos que a Karl Kautsky, "uno de los teóricos
marxistas de más categoría", que al estudiar la cuestión nacional en el
Imperio Austro-Húngaro afirma que el concepto de nacionalidad se funda en
dos elementos, a saber, lengua y territorio. Al igual que Kautsky, Lenin
repetirá que "los judíos dejaron de ser una nacionalidad una vez que no era
posible imaginar la existencia de una nacionalidad sin territorio". Otra
fuente citada por Lenin, en el mismo artículo, es la polémica entre un
judío radical, Alfred Naguet, y el sionista convicto Bernard Lazare.
Naguet usa el argumento que "los judíos en el pasado remoto eran sin duda
un pueblo, sin embargo hoy no lo son, pues el concepto de nacionalidad
exige un territorio sobre el cual ella podrá desenvolverse (...) y también
una lengua común. Los judíos alemanes y franceses nada tienen en común con
los judíos rusos y polacos (...)" (6). Lenin dirá irónicamente: "Tal vez
reste a los bundistas la posibilidad de fundamentar la existencia de una
nacionalidad de los judíos rusos sobre la hipótesis de que su lengua es una
'jerga' (idish) y su territorio la Zona de Residencia (Pale)". Su
argumentación acentúa que la idea nacional entre los judíos es
reaccionaria, no solamente cuando es adoptada por los sionistas, sino
también por los socialdemócratas (léase bundistas), porque ella contradice
los intereses del proletariado judío, desde el momento que, directa o
indirectamente, postula una actitud contra la asimilación, y obliga a los
judíos a mantenerse en el gueto. Apoyándose nuevamente en Kautsky, repetirá
que la única solución posible a la cuestión judía es su asimilación, "y
todo lo que ayude a impedir el encierro de los judíos, merece todo el
apoyo".
Lenin también atacará al Bund por su exigencia de una organización
federativa del Partido Socialdemócrata Ruso y volverá sobre el argumento de
la asimilación en el artículo publicado en Za Pravdo, en diciembre de 1913,
con el título "Sobre la autonomía cultural-nacional", en el cual dirá: "En
Europa, los judíos conseguirán la igualdad de derechos asimilándose a un
ritmo creciente en el seno de las naciones en que viven".
La cuestión nacional estaba a la orden del día de las preocupaciones
teóricas del partido durante el año 1913, pues aún el 23 de mayo de ese
año, Lenin había publicado en Pravda el artículo "La clase obrera y la
cuestión nacional" y, algunos meses después, en octubre, en el
Prozveschnie, otro artículo titulado "Notas críticas sobre la cuestión
nacional" (7). Es de comprender que los aspectos teóricos de la cuestión
nacional no se limitaban al entendimiento de la cuestión judía, sino que se
aplicaban a la realidad política de los dos imperios, esto es, el
Austro-Húngaro y el zarista, pues en realidad los teóricos de la
socialdemocracia austríaca se enfrentaron con la cuestión de las minorías
nacionales con cierta anticipación en relación a los socialistas rusos.
Lenin también conocía y recomendó el trabajo de Stalin sobre el asunto,
publicado en el Prozveschnie (Ilustración), en enero de 1913, bajo el
título "El marxismo y la cuestión nacional" (8). La definición de Stalin
nos interesa, por el hecho de seguir una orientación ya establecida por su
antecesor: "La nacionalidad es un agrupamiento humano estable, que se
desenvuelve históricamente en una base común de lengua, territorio y vida
económica, bien como en una estructura psíquica que se materializa en una
cultura común". Solamente estas características conjuntas definen una
nacionalidad. Obviamente, los judíos no se encuadraban en esta definición.
Stalin polemizaba al mismo tiempo con Otto Bauer, el líder de la
socialdemocracia austríaca, que llegó a admitir que los judíos, aunque no
tuviesen una lengua común, con todo constituían una nacionalidad. La verdad
es que Otto Bauer, en su libro El socialismo y la cuestión nacional,
escrito en 1907, al referirse a los judíos, titubea, y como bien apunta
Haim Jitlovski, "todo lo que es posible y deseable en las demás naciones,
es errado y descalificado cuando se trata de los judíos" (9). Otto Bauer,
que formula en su texto el concepto de autonomía nacional y cultural
aplicada a las varias nacionalidades que componen el Imperio
Austro-Húngaro, se complica y acaba no reconociendo ese derecho a los
judíos (10). Stalin, en el citado artículo, apuntará las incoherencias de
Otto Bauer en relación a los judíos, pero negará la propia línea adoptada
por la socialdemocracia austríaca en relación a los principios de autonomía
nacional cultural. Esto, sin embargo, es otra cuestión que no podemos
tratar en los límites de este breve artículo.
Stalin arremeterá en su estilo personal diciendo: "¿Qué nacionalidad judía
es esa, compuesta de judíos gruzios, daguestanos, rusos, americanos y
otros, que no se entienden el uno al otro (hablan distintas lenguas), viven
en diversas partes del globo terráqueo, nunca se vieron el uno al otro, y
no estuvieron juntos en tiempos de paz o en tiempos de guerra? (...). No,
no es para nacionalidades en el papel que la socialdemocracia crea
programas nacionales. Ella podrá considerar solamente a las nacionalidades
verdaderas, que actúan, se movilizan y obligan, por lo tanto, a preocuparse
por ellas (...). Bauer confunde, por lo tanto, la nacionalidad que
constituye una categoría histórica, con una tribu que constituye una
categoría antropológica".
En ese mismo artículo, Stalin atacará el autonomismo cultural nacional del
Bund y el federalismo de la organización, los cuales define como
"conteniendo en su seno elementos de descomposición y separatismo".
Terminará diciendo que el "Bund marcha en dirección al separatismo" (11).
La ironía histórica, y la tragedia personal de parte de los líderes del
Bund, se produce cuando el partido, a partir de la Conferencia de Minsk, en
la primavera de 1919, propone su identificación con el programa
bolchevique, lo que lo lleva a la escisión, en abril de 1920. En marzo de
1921 toda la socialdemocracia rusa, incluyendo a los bundistas y
mencheviques, se vuelve ilegal, pasando a sufrir las conocidas
persecuciones de la GPU, como enemigos del régimen. La dolorosa historia de
los "kombundistas" (bundistas-comunistas), que al principio ocuparon
importantes cargos en el Estado Soviético y más tarde estuvieron envueltos
en los procesos de depuración del partido, en las disputas del poder,
víctimas del impiadoso stalinismo, fue el corolario de este proceso.
Esa sería la concepción bolchevique en aquel tiempo, esto es, antes de
1917, y aun una década después, cuando la cuestión judía todavía se
encontraba en el orden del día del movimiento revolucionario, desde Lenin y
sus sucesores, incluyendo a Trotsky. Este último, con el pasar del tiempo,
y fundamentalmente en el período de su exilio, cambiaría de posición y
hasta preanunciaría la tragedia del Holocausto, al referirse a la situación
de Europa.
En un estudio realizado por Yechiel Harari, militante del partido Mapam en
los años en que esta organización aún existía, sobre la concepción de
Trotsky en relación a la cuestión judía, podemos seguir esos cambios de su
pensamiento, desde su ingreso a la militancia socialista hasta el año de su
asesinato en 1940. El elemento diferenciador entre lo que Lenin y Stalin
escribieron al respecto, se manifiesta en sus declaraciones y artículos de
los años '30, cuando el fascismo y el nazismo se extienden por el
continente europeo y el antisemitismo muestra su cara más siniestra,
buscando el exterminio de los judíos. Harari se refiere a una carta que
Trotsky escribió a un amigo, en los Estados Unidos, el 22 de diciembre de
1938, en la que podemos leer lo que sigue: "El número de países que
expulsan a los judíos aumenta sin cesar. El número de países que los pueden
absorber se reduce, al mismo tiempo que la violencia se torna más intensa.
Es posible vislumbrar sin ninguna dificultad lo que les espera a los judíos
con el estallido de la futura guerra mundial. Pero, aunque ésta no estalle,
la evolución futura de la reacción mundial conducirá ciertamente al
exterminio físico de los judíos" (12).
Con la revolución de 1917 la cuestión de las nacionalidades se presentaría
inevitablemente como un problema práctico, que deberá ser enfrentado
conjuntamente con los demás, en la nueva configuración social que se
presenta con el ascenso de los bolcheviques al poder. Victor Serge, en su
obra El año uno de la Revolución Rusa, cita al pensador Elisée Reclus, que
al hablar en 1905 de la revolución rusa decía que "Rusia será totalmente
dada vuelta hasta en su última choza. Forzosamente, será levantada una
cuestión diferente a la de las clases: la de los pueblos de diferentes
lenguas, de las distintas conciencias nacionales. Lo que llamamos Rusia es
una enorme extensión de conquistas, en el que están entramadas de veinte
nacionalidades subyugadas (...) (Correspondencia, t. III). De hecho, en un
plano horizontal, la composición étnica del imperio zarista, en 1897,
comprendía 56 millones de grandes rusos, 22,3 millones de ucranianos, cerca
de 6 millones de rusos blancos, 8 millones de polacos, 3,1 millones de
lituanos, 1,8 millón de alemanes, 1,1 millón de moldavios, 5,1 millones de
judíos, 2,6 millones de finlandeses, 1,1 millón de pueblos del Cáucaso, 3,5
millones de pueblos de origen finés (estonianos, carelios, etc.) y 13,6
millones de tártaros, con hegemonía absoluta de la nación gran rusa" (13).
Con todo, a pesar de la declaración de los Derechos de los Pueblos de
Rusia, promulgada el 2 de noviembre de 1917, los judíos no tuvieron una
definición nacional reconocida como los demás. Esto ocurrirá más tarde,
cuando un proceso de deterioro de la cultura judía, en muchos aspectos
debido a las limitaciones impuestas por el nuevo régimen, comenzaba a
mostrar sus primeros signos, todavía en los años '20. A pesar de la
existencia de una política cultural judía, varios fueron los factores que
contribuyeron para que ese proceso tuviera consecuencias funestas, entre
ellos la lucha por eliminar cualquier manifestación religiosa ("el opio del
pueblo") y la lucha contra la ortodoxia, así como la oposición contra la
denominada cultura nacionalista-chauvinista judía (entiéndase el sionismo,
y con él la lengua, la cultura y la educación hebrea), que llevó al cierre
de un gran número de instituciones comunitarias en todo el territorio
soviético.
Cuando el 1º de junio de 1917 se realizó en Petrogrado el primer encuentro
de los soviets de toda Rusia, la cuestión nacional surgió inevitablemente
en el orden del día de las discusiones, en particular alrededor de la
autoemancipación de los polacos y finlandeses, representados por sus
respectivos delegados. La mayoría de los representantes de las
nacionalidades, pequeñas y grandes, postulaban una Rusia unificada en una
federación, con el otorgamiento de derechos de autonomía a los territorios
nacionales. Conforme al relato de uno de los participantes del encuentro,
que representaba al Bund, R. Abramovitch, la mayoría de los
revolucionarios, delegados de las nacionalidades, postulaban teóricamente
la concepción federativa. La polémica alrededor de esa concepción tenía
como base las circunstancias en que se encontraba la revolución, esto es,
la existencia de una guerra que alcanzaba a Europa, y forzaba a una alianza
rusa con todas las nacionalidades existentes en su territorio, para hacer
frente a Alemania y Austria, postergándose así las cuestiones particulares
de cada nacionalidad. Abramovitch, que participó en ese encuentro de los
soviets como coordinador de la "comisión nacional" y organizador de la
"sección nacional" compuesta por representantes de varias nacionalidades,
recuerda que en la "comisión nacional" la tendencia general era la
aceptación de un Estado ruso, democrático y federativo, con plenos derechos
para cada cultura nacional, "pero que no era aceptado por los ucranianos y
por los bolcheviques, estos últimos representados por Kolontai y Stalin,
considerado como un especialista en la cuestión nacional" (14). Kolontai,
que en aquella época adoptó la concepción de que Finlandia debía tener, de
inmediato, el derecho a su autodeterminación independientemente de la
situación internacional del momento, esto es, de la amenaza alemana, más
tarde justificaría la ocupación del país por los rusos, bajo la dictadura
de su colega Stalin, durante la Segunda Guerra Mundial. En la praxis del
Estado soviético, ya solidificado, la coherencia con la teoría era algo
raro e inexistente, por lo menos en lo tocante a la cuestión nacional.
En 1928, año crucial en la demolición de la vida cultural judía en Rusia,
incluso contradiciendo la herencia teórica bolchevique del concepto de
nacionalidad, relativo a los judíos, surgió la idea de colonizar con judíos
una región lejana de Rusia. Se trataba de crear una república autónoma,
bajo el nombre de Birobidjan, impulsada por el pragmatismo del gobierno
soviético de fijar poblaciones en zonas inhóspitas, como parte de un
programa de desenvolvimiento de la "madre patria". Con esto, se procuraba
solucionar la cuestión judía en los límites territoriales de la Unión
Soviética. El presidente Kalinin, en el discurso en que proclamaba la
colonización judía en Birobidjan, entre otras cosas, expresó: "La vida en
Moscú es multifacética y multinacional en su carácter, y los trazos
nacionales específicos se van apagando (...). Los mismos judíos, para los
cuales su carácter nacional particular es tan importante y aspiran a
desenvolver una entidad política judía como base para el resurgimiento de
la cultura judía y socialista de acuerdo con su contenido, deben ayudar en
la puesta en pie de Birobidjan (...). Los judíos de Birobidjan no serán una
nación con las características que tuvieron los judíos de Polonia,
Lituania, etc. Ellos serán colonizadores socialistas en una tierra libre y
rica, colonizadores corajudos y con fuerza, que en el futuro se
transformarán en un agrupamiento nacional poderoso en la familia de las
naciones soviéticas. Esto, naturalmente, es una cuestión de tiempo. Buena
parte de los judíos serán miembros de comunas agrícolas unidas y
enraizadas" (15).
La historia melancólica de la colonización judía en Birobidjan no llenó las
expectativas de los gobernantes soviéticos ni tampoco solucionó la cuestión
judía de Rusia, mucho menos del continente europeo. Pocos años después del
discurso entusiasta de Kalinin, la cuestión judía se colocaría en el
escenario de la historia con un dramatismo jamás visto anteriormente, y la
discusión teórica sobre el concepto de nacionalidad, así como otras
consideraciones alrededor del derecho de autodeterminación de los judíos,
se desvanecerían frente a una realidad inimaginable: Autschwitz y el
Holocausto.
(*) Profesor de Historia de la Edad Media en la Universidad de San Pablo,
Brasil. Este trabajo fue publicado en el libro "História e revolução",
editado por Osvaldo Coggiola.
1. "Di sotzial-demokratie un di natzionale frague" ("La Socialdemocracia y
la cuestión nacional", en Vladimir Medem, tzum tzvontzigten yortzeit. (Para
el vigésimo aniversario de Vladimir Medem), Bund, Nueva York, 1949, pág.
189 (idiche).
2. V. Medem un di natzionale frague, (Medem y la cuestión nacional), págs.
130-40 (idiche).
3. V. Medem, op. cit., pág. 220-279.
4. Idem, pág. 247.
5. Ver el artículo de Mishkinsky, Moshe, "El movimiento obrero judío y el
socialismo europeo" en Vida y valores del pueblo judío (Unesco).
Perspectiva. San Pablo, 1972, págs. 312-326. También del mismo autor, "The
jewish labour movement in modern jewis History" ("El movimiento obrero
judío en la historia judía moderna") in Worker and revolutionaries - The
jewis labour movement, Tel Aviv, Beth Hatefutshot, 1994, págs. 16-25. El
conflicto del Bund con el Partido Socialdemócrata Ruso también es narrado
en las interesantes memorias de uno de sus líderes de la segunda
generación, Abramovitch, R. In Zwei Revoluties (En dos revoluciones), Ed.
Ring, Arbeter. Nueva York, 1944, t.I., págs. III-127. La concepción del
Bund sobre la cuestión nacional, que sufrió modificaciones y se presentó
con matices conceptuales en los escritos de sus líderes fundadores, puede
ser estudiada en las siguientes obras: Medem, Vladimir. Tzum Tzvontziksten
Yohrtzait, Nueva York, 1948 (idiche), que reúne una selección de sus
escritos; Zivion (Dr. Hoffman), far fuftzik yohr, (Zivion, para su 50º
aniversario), Nueva York, 1948, Arkadi, Nueva York, 1942 (idiche). Textos
importantes sobre el tema se encuentran en el apéndice del volumen I de los
escritos de Borochov, Ber Ktavim, Tel Aviv, Hakibutz Hameuchad - Sifriat
Poalim, 1995 (hebreo).
6. La concepción de Lenin y Stalin sobre la cuestión judía fue estudiada
por Yehuda Tubini en Avot ha markzizm vehasheeila hayehudith (Los
fundadores del marxismo y la cuestión judía), Merhavia, Sifriat Poalim,
1954, págs. 63-149 (hebreo). El autor, plenamente identificado con el
comunismo, tuvo que detenerse en los errores teóricos de ambos en cuanto a
la cuestión nacional y los judíos.
7. El artículo de Lenin reproducido en la traducción al español de sus
Obras escogidas v. V, págs. 23-56, editadas en Moscú, 1976, y dirigida
contra el Bund y Vladimir Medem, pero también contra la autonomía nacional
cultural de Karl Renner y Otto Bauer. En el mismo volumen V, págs. 349-363,
se encuentra el escrito de Lenin, publicado en 1916 en la revista alemana
Vorbote con el título "La revolución socialista y el derecho de las
naciones a la autodeterminación", en la cual desarrolla sus tesis sobre el
asunto, atacando nuevamente a los teóricos austríacos en lo concerniente al
"carácter reaccionario de la llamada autonomía nacional".
8. El texto fue editado en los números 3-5 (marzo- mayo), 1913. Utilíceme
de la versión en español El marxismo y la cuestión nacional, Montevideo,
Pueblos Unidos, s.d.
9. Falbel, V. N. y Guinsburg, J., Haim Jitlovski, Teoría de la
nacionalidad, São Paulo, C.B.E.J., 1971, pág. 50. En los Ensayos sobre la
nacionalidad judía, Buenos Aires, 1931, págs. 47-63, en su artículo
"Nacionalidad y progreso", escrito en 1909, Jitlovsky adopta una postura
favorable en relación al libro de Otto Bauer, aceptando buena parte de sus
conceptos, al contrario de lo que ocurrirá en sus libros posteriores. La
crítica a Otto Bauer la desarrollará en su estudio "Otto Bauer y la
autonomía de los judíos", en Ktavim (Escritos), Merhavia, Sifriat Poalim,
1961, págs. 124-138.
10. La cuestión nacional se presentó en el Congreso de Brün en 1899, en el
cual la socialdemocracia austríaca formuló su programa nacional definiendo
los derechos de las minorías y garantizando la autonomía cultural. Por otro
lado, la cuestión surgiría como consecuencia de la propia evolución del
movimiento socialista en Rusia, que no evitó la fundación de un Partido
Socialista Polonés (PPS) en 1892, de tendencia nacionalista, criticado por
Rosa Luxemburgo y Leo Jogisches. Ver Ettinger, E., Rosa Luxemburgo, Río de
Janeiro, J. Zahar, 1996, pág. 62.
11. El marxismo y la cuestión nacional, pág. 56.
12. Harari, Jejíel, "Trotsky y la cuestión judía", en Raices (Suplemento),
31 de agosto, s.d.
13. Serge. V., El año I de la Revolución Rusa, São Paulo, Ensayo, 1993.
págs. 115-6.
14. Abramovitch, R, In Tzvei Revolutzies, v. II, págs. 61-70 (idiche).
15. Extraje el párrafo del discurso de Kalinin de la compilación Mekarot
Iascheeila haleumit (Fuentes para la cuestión nacional), Hanhaga Harashit
shel Hashomer Hatzair be Israel (Secretaria Central de Hashomer Hatzair en
Israel), 1953, pág. 7. Muchos activistas de izquierda judíos todavía
adherían a la idea de Birobidjan y fueron propagandistas, entre ellos, Gina
Medem, esposa de Vladimir Medem, que visitó la región entre 1929 y 1935.
Ver sobre ella en Lexikon fun der naier idicher literatur (Diccionario de
la moderna literatura judía), v. 6. Nueva York, págs. 21-22.
=======================================================
Para mais informações: http://br.egroups.com/group/TrotskyDebate
Assinar: TrotskyDebate-subscribe@xxxxxxxxxxxxxxxxxx
Cordenador da lista: TrotskyDebate-owner@xxxxxxxxxxxxxxxxxx
Assine também a lista gêmea Trotsky-Hoje
(TrotskyHoje-subscribe@xxxxxxxxxxxxxxxxxx) que distribui um boletim semanal
sobre a obra trotskyana e sobre o marxismo em geral.
~~~~~~~
PLEASE clip all extraneous text before replying to a message.
- Thread context:
- Re: Forwarded from Anthony (imperialism and democracy), (continued)
- Professor Irwin Corey,
Louis Proyect Wed 07 Nov 2001, 14:35 GMT
- Communication from Pakistan,
Louis Proyect Wed 07 Nov 2001, 14:16 GMT
- 2/2 (es) Soviet Revolution & Jewish Question,
magellan Wed 07 Nov 2001, 13:32 GMT
- 1/2 (es) Soviet Revolution & Jewish Question,
magellan Wed 07 Nov 2001, 13:26 GMT
- Thank you!,
Magnus Bernhardsen Wed 07 Nov 2001, 12:37 GMT
- A final reply to Phil,
Donal Wed 07 Nov 2001, 11:35 GMT
- Re: marxism-digest V1 #4156,
Ian Willmore Wed 07 Nov 2001, 11:20 GMT
- Re: marxism-digest V1 #4154,
Philip Ferguson Wed 07 Nov 2001, 01:43 GMT
[ Other Periods
| Other mailing lists
| Search
]