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(Fwd) Fallecimiento de Andrés Framini




[ sent from Nestor late last week .. we're working on fixing the
delay. ]

Andrés Framini, one of the most combative leaders of the Argentinean
working class has died of a heart attack the day before yesterday at
87, while he was attending a political meeting where he was expected
to be the main speaker. That is, he died exactly the way he would
have chosen to die: in struggle.

For those interested in things Argentinean, I am forwarding a very
good obituary of Framini, who came to notoriety during the tremendous
1955 when few dared, like him, to oppose their chest to the Revolución
Libertadora. He was elected Governor of Buenos Aires in 1962, only to
trigger a military coup against this election. In the early 70s,
already a mature man, he supported the revolutionary "tendencia"
within Peronism only to break away from them as violently as the whole
class did in 1975, in disgust and horror at the political drift of the
Montoneros. During his high years, he has been consistently fueling
the most radical tendencies in the union movement. Any working class
movement in the world would be honored to have had an Andres Framini
in his ranks.

In a final, involuntary gesture of recognition, the current "Peronist"
governor of the Province of Buenos Aires, Carlos Ruckauf, didn't even
open his mouth to give a final good bye to this fighter. A honor,
indeed.

Ah, if we had a single Marxist Andrés Framini for each hundred of
parroting "Leftist" charlatans in Latin America!

BUENOS AIRES, 11(PSI).- FALLECIÓ EL LEGENDARIO
DIRIGENTE SINDICAL ANDRÉS FRAMINI.

A la edad de 87 años y manteniendo su activa militancia peronista,
falleció de un paro cardiorespiratorio el miércoles a las 22, Andrés
Framini. Su deceso se produjo en la sede de la Asociación Trabajadores
del Estado (ATE) de la Capital Federal en momentos que asistía a la
proyección de la película "Juan Domingo Perón, Sinfonía de un
Sentimiento" del cineasta argentino Leonardo Favio, y a cuyo término,
él realizaría una exposición, precisamente por su protagonismo
histórico.

Obrero textil que adhirió al peronismo ya en 1.945, inicio su vida
sindical como delegado de fábrica para con el tiempo integrar la
directiva de la Asociación Obrera Textil (AOT) de la que llegó a ser
secretario general. La contrarevolución de septiembre de 1.955 lo
encuentró integrando la conducción de la Confederación General del
Trabajo (CGT), cuyo secretario general era el compañero Hugo Di
Pietro.

Frente a la presión de la dictadura militar y para salvaguardar la
presencia de la central obrera, el 5 de octubre Di Pietro da un paso
al costado y también renuncia todo el Secretariado y Consejo
Directivo. Un pleno de secretarios generales de los gremios
confederados designa a un triunvitaro para hacerse cargo de la
conducción de la CGT, siendo nominados Andrés Framini (Textiles), Luis
Natalini (Luz y Fuerza), y Dante Viel (Asociación Trabajadores del
Estado), pero éste último pide ser relevado para facilitar un rápido
reconocimiento del Ministerio de Trabajo, por lo que al día siguiente
quedan al frente de la central Framini y Natalini.

Para esos momentos un centenar de dirigentes sindicales se encontraban
encarcelados, cifra que alcanzaría a 9.000 tras la intervención
militar a la CGT y las organizaciones adheridas el 16 de noviembre,
luego del paro general convocado para el 14, por un plenario que contó
entre otros dirigentes a José Presta (Federación de la Carne), Angel
Peralta y José Agarraberres (Vitivinícolas), Gerónimo Izzeta
(Fed. Municipales Bonaerenses), José Gianini (Gastronómicos), Luis
Campos (La Fraternidad), Eliseo López (UTA), Salvador Zucotti
(Molineros), Eusebio Rodríguez (Vidrio), Francisco Cardillo
(Gráficos), Juan de Dios Basez (Construcción), Julio Pérez del Cerro
(Sanidad), Fernando Fumega (Químicos), Angel Lemo (SUPE), Jesús
Monserrat (Foetra), Alberto Ullrich (UPCN), Luis Calvette (Vendedores
de Diarios), Rafael Colacce (Metalúrgicos), Viviano Bertolloti y
A. Dopacio (Madereros), A. Rocha (Papeleros), David Diskin y José
Argaña (Confederación de Empleados de Comercio), José Alonso
(Vestido), Miguel Gazzera y Rafael Ginochio (Fideeros), Eustaquio
Tolosa (SUPA), y Oscar Mandrioni (Unión Ferroviaria).

El mismo Andrés Framini nos expresaría en 1968, en una entrevista
donde documentábamos aquel momento histórico que: "Para comprender por
qué los sindicatos fueron intervenidos y ocupados es necesario tener
en cuenta que la llamada "Revolución" de septiembre fue el triunfo de
la reacción y la revancha de la oligarquía. Más que contra el gobierno
estuvo dirigida contra el Pueblo Argentino y la Clase
Trabajadora. Como auténtica contrarrevolución que fue, su objetivo era
la destrucción de las estructuras ideológicas, económicas e
institucionales creadas por el Justicialismo, para servir al Pueblo y
asegurar su libertad.

Restablecida la oligarquía en el Poder, reaparecieron formando
comparsa los teóricos del sindicalismo amarillo que había sido
sepultado por la masa. Pero con ellos apareció también el odio,
almacenado durante tanto tiempo y aquellos inocentes "ángeles de la
solidaridad social" se transformaron en demonios flamígeros dispuestos
a castigar en la masa el pecado de haber querido una Patria
socialmente justa". (Framini se refiere a los socialistas amarillos y
activistas comunistas).

Y prosigue: "La contrarrevolución de septiembre les dio nuevamente la
oportunidad de ser dirigentes y, aprovechando la confusión reinante,
organizaron su "comando civil". Así, pistola en anca, se instalaron en
los sindicatos. Si comprendemos que la victoria más decisiva contra la
oligarquía la obtuvo el Pueblo Argentino en las arenas del
sindicalismo nacional, comprenderemos por qué el primer golpe de la
reacción fue dirigido contra el corazón del Pueblo. Era menester
desmantelar los sindicatos y para ello alquilar capitostes gremiales
que estuvieran dispuestos a tomar por asalto las organizaciones. Estos
actuaban, alternativamente, como "Comando Civil" ?y entonces eran los
cuerpos de asalto y de requisa de la oligarquía- o como "Comisión
Interventora"; con ese bonito nombre ?recuerdo algún caso- convalidaba
el despojo el entonces Ministro de Trabajo Cerrutti Costa.

Pero la usurpación no bastaba. Se necesitaba a todo evento justificar
ante los trabajadores y ante la opinión pública el acto de fuerza,
crear "graves irregularidades", verdaderos escándalos que tuvieran la
virtud de defenestrar a los dirigentes exaltados por la masa.

Posteriormente, y ya abonado el terreno para la acción devastadora del
"gangsterismo sindical", la oligarquía inventó un nuevo aliado en la
faena de demostrar ante la opinión del país el "pavoroso cuadro de
deshonestidad" en el manejo de los negocios gremiales. Así nació la
"Comisión de Verificación Administrativa" que acabó con todos los
dirigentes gremiales del país en la cárcel, aunque ninguno de ellos
fuera condenado. Como nada encontraron los investigadores aprovecharon
para hacer ellos lo que no hicieron los acusados. Es así que al tomar
los trabajadores la dirección de los gremios se encontraron con que
hasta los tinteros se habían llevado los "moralistas" interventores.

Pero todo resultó inútil. Ni el asalto, ni el infundio, ni las
intervenciones militares, ni el deliberado empobrecimiento de los
sindicatos, ni la cárcel, ni el confinamiento en zonas inhóspitas, ni
la tortura, ni toda la gama de maniobras que urdió la reacción
pudieron destruir las organizaciones del pueblo, ni pudieron
arrebatarle a los trabajadores argentinos la profunda vocación
nacional que les legara Perón. Y Perón no se equivocó. Los sindicatos
siguen siendo el bastión de la Patria, el fortín que asegura la
continuidad histórica de nuestros ideales, el refugio de la
nacionalidad hostigada y perseguida, el crisol de las virtudes del
pueblo y la garantía de su inevitable y total liberación.

La reacción de los trabajadores frente a la ocupación fue de
indignación y deseos de enfrentar a los usurpadores. Claro que no era
fácil si recordamos que en la Argentina se revivía lo que en otros
tiempos y en otros países se llamó "ciudad ocupada". Los trabajadores
más combativos y decididos eran perseguidos y encarcelados".

Algunos momentos de aquella charla así como cobran actualidad, definen
los golpes militares que se fueron sucediendo, "La mal llamada
?Revolución Libertadora' no tenía actitudes definidas o mejor dicho
homogéneas puesto que la disputa por la paternidad de esa revolución
hacía que las actitudes resultaran heterogéneas, aunque con un solo
objetivo: atomizar el movimiento obrero para entregarlo indefenso a la
voracidad de los grandes intereses extranacionales, verdaderos amos y
señores del golpe reaccionario".

Recordando el inicio de la lucha desde la conducción de la
Confederación General del Trabajo indicó: "La primera huelga general
se realizó con Lonardi en el gobierno por incumplimiento del acta del
6/10/55. Esta huelga se levantó al día siguiente cuando los señores
Uranga, Bengoa, Cerrutti Costa, etc. se comprometieron en
representación del señor Lonardi a dar cumplimiento total al acta de
referencia, compromiso que no se cumplió. Así se llegó al 14 de
noviembre, ya reemplazado Lonardi por Aramburu. Veinticuatro horas
antes enviamos un telegrama emplazando al flamante presidente a dar
cumplimiento al compromiso y haciéndole saber que, en caso contrario,
realizaríamos una huelga general por tiempo indeterminado. Al no tener
contestación se realizó la huelga que duró tres días con trabajadores
presos hasta en las canchas de futbol, ya que no había más lugar en
todas las cárceles del país. El resultado, si bien no fue favorable
íntegramente, fue sí altamente positivo en tanto punto de partida para
una larga lucha que aún no ha terminado y que tiene por protagonista
al pueblo argentino lanzado a conseguir su definitiva liberación
social y nacional".

Aquella lucha lo llevó a integrar los cuadros político-sindicales de
la Resistencia Peronista, tanto para combatir la intervención
cívicomilitar a las organizaciones sindicales, como para sostener el
enfrentamiento a la dictadura. Más allá de la normalización de la CGT
y la constitución de las 62 Organizaciones Gremiales Peronistas, el
Gobierno constitucional de Arturo Frondizi lo encuentra junto a la
dirigencia de entonces encuadrado en el cumplimiento de las directivas
del General Perón para bregar por la legalización de la herramienta
política del Movimiento Nacional, el Partido Peronista todavía
proscripto.

Frente a los planteos de la reacción gorila militar, acepta la misión
de encabezar la fórmula Framini-Anglada para la gobernación de la
provincia de Buenos Aires, y el 18 de marzo de 1962 triunfa en las
elecciones sobre Acuña Anzorena candidato oficialista de la Unión
Cívica Radical Intransigente (UCRI) y de Crisólogo Larralde de la
Unión Cívica Radical del Pueblo (UCRP), superando a la suma de los
votos de ambos por amplio margen de los sufragios
peronistas. Desconocida la elección por las autoridades nacionales y
producida la separación de Arturo Frondizi de la presidencia de la
Nación, los nuevos ocupantes del poder con apoyo militar decretan la
nulidad de los comicios provinciales. Y el Gobernador electo vuelve a
la lucha lanzando la consigna: "¡A ganar la calle...!", a la que años
después se sumaría el "Luche y Vuelve" que producirá la derrota de la
dictadura y el regreso definitivo del General Juan Domingo Perón.

Andrés Framini fue un trabajador leal a los trabajadores, y lineal en
el peronismo, fundamentalmente asumiendo la doctrina y bregando por
llevar a la práctica los ideales del General Perón y de Eva
Perón. Cuando en 1975 advirtió que el Partido Peronista Auténtico se
convertía en un instrumento de la denominada "tendencia", no dudó un
instante en apartarse del mismo. Como se apartó años después de la
tendencia neoliberal engendrada en el menemismo que desde el poder se
encargó de destruir todo lo construido por el peronismo en sus etapas
de gobierno, y fundamentalmente la expresión del Movimiento Nacional,
incorporando para que lo interpretaran a aquellos enemigos de
septiembre de 1955.

Y había vuelto a la lucha tratando de organizar un frente social
peronista para acompañar al Polo Social que lidera el sacerdote Luis
Farinello, a quien conocía compenetrado de la doctrina que alumbra al
Movimiento Nacional.

Los trabajadores de todo el país han ido expresando su pesar por la
infausta noticia, como los empleados de farmacia nucleados en la
agrupación Lealtad y Soberanía: "El compañero Andrés Framini siempre
mantuvo su coherencia, como militante de una causa por la soberanía,
la justicia social y el desarrollo económico auténtico, hoy ausentes
como expresión de un modelo económico dictatorial. Trabajó por la
unidad del peronismo auténtico para enfrentar a los que llamaba
enemigos de afuera y de adentro.

Fue duramente crítico del gobierno menemista, en el que proliferaron
muchos de los que habían perseguido a los peronistas en tiempos de la
histórica resistencia, condenando lo que llamó la entrega del país.

Elegido Gobernador de la provincia de Buenos Aires, en 1962, en cuya
ocasión también resultó electo diputado Jorge Di Pascuale (desaparecido
por la dictadura delincuencial 1976/1983), dirigente del Sindicato de
Farmacia, no pudieron ocupar sus cargos al producirse un golpe militar
dirigido una vez más contra el pueblo peronista.

La Agrupación Lealtad y Soberanía (Línea Farmacia) rinde homenaje al
compañero Andrés Framini, y llama a seguir su ejemplo para salvar a
nuestra Patria".

La Federación de Gremios Marítimos Portuarios y de la Industria Naval
que integran el Sindicato de Electricistas Electronicistas Navales,
Centro de Patrones y Oficiales Fluviales, de Pesca y de Cabotaje
Marítimo, Sindicato de Encargados y Apuntadores Marítimos de la
República Argentina, Sindicato de Capataces Estibadores Portuarios,
Sindicato de Conductores Navales, Sindicato de Grueros y Guincheros,
Sindicato de Serenos de Buques, Asociación de Empleados de la Marina
Mercante, Sindicato Argentino de Obreros Navales, Asociación del
Personal Jerárquico de la Marina Mercante, Unión Recibidores de Granos
y Afines de la República Argentina, y el Sindicato Unidos Portuarios
Argentinos, por intermedio de su secretario general, Cayo Ayala,
recordaron la lucha sindical de Andrés Framini y su militancia
insobornable e inclaudicable en el Movimiento Nacional.

En igual sentido se expresó la Federación de Obreros y Empleados de la
Industria del Papel, Cartón y Químicos que lidera Juan Blas Alari,
como también Juan Carlos Alvarez, titular del Sindicato de Empleados
de Agencias de Informes, el Sindicato de Trabajadores Viales de Santa
Fe, la Unión de Sindicatos de la Industria Maderera de la República
Argentina, el Sindicato de Empleados del Caucho, la Federación de
Obreros Ceramistas de la República Argentina, y la Agrupación de
Periodistas y Escritores Peronistas.

La conducción de la Confederación General del Trabajo de la República
Argentina disidente cuya secretaría general ejerce el dirigente
camionero Hugo Moyano adhirió al duelo de los trabajadores argentinos
recordando los valores que permanentemente defendió Andrés
Framini. Por su parte las 62 Organizaciones Gremiales Peronistas
recordaron a quien fuera uno de sus fundadores y dirigente del
Movimiento Obrero organizado.

Iguales expresiones se fueron dando en todas las provincias
argentinas, tanto desde las organizaciones sindicales como de las
Delegaciones Regionales de la CGT disidente, y también de las que
integran la CGT oficial.

No deja de llamar la atención el olvido en que ha incurrido el actual
gobernador de la provincia de Buenos Aires, Carlos Ruckauf, al no
decretar duelo oficial en el ámbito bonaerense, toda vez que Andrés
Framini fue Gobernador electo por el voto popular y con un porcentaje
abrumador que no han alcanzado los actuales gobernantes. Si bien fue
desconocido por los enemigos del peronismo, no lo debiera ser por
quien gobierna a nombre del justicialismo.- XXX


Néstor Miguel Gorojovsky
gorojovsky@xxxxxxxxxxxx







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