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Heroes
y Martires de Junio del 56 Palabras sobre
la Resistencia Peronista de Andrés
Framini
(...). A la Resistencia se suman los militares. Qué garantía para nosotros con la experiencia que tenían los militares para esos casos¡. Teníamos contacto con los compañeros, con la mayoría que después fueron fusilados, con Costales, con el Coronel Cogorno, con los hermanos Yrigoyen, con todos los militares que se habían sumado a esto y que tanta importancia tenían para la Resistencia. El Gral. Valle estaba preso, preso en un barco, pero desde ahí ya había empezado a preparar la revolución. Había ido buscando contactos y cuando salió en libertad, juntamos a todos los sectores que representaban la Resistencia y resolvimos tres cosas importantes: la primera, seguir adelante y hasta el fondo para derrocar la dictadura; la segunda: llegamos al convencimiento de que por la vía democrática no los sacábamos, entonces el único camino que nos quedaba era el de la revolución y decidimos prepararnos en el terreno de nuestros enemigos; tercero: se reconoció como jefe del Movimiento al General Valle y al General Tanco.
Elegimos el día: el 9 de junio. Recuerdo que el 8 estaba con Valle y, en el café de ?Los Angelitos? nos encontramos con los suboficiales que eran los encargados de tomar la radio donde íbamos a lanzar la proclama que era el primer golpe que íbamos a dar para salir a combatir. Y ahora que hablo de la proclama quiero recordar (ustedes han leído lo que es esa proclama, el contenido de la proclama que es lo más incruenta posible), que fue revisada hasta el último momento por dos grandes compañeros peronistas, porque les teníamos fé y confianza, dos peronistas de raza, dos compañeros comprometidos hasta el tuétano con la revolución: los compañeros José María Castiñeira de Dios y Enrique Olmedo.
El comando estaba en la calle Alsina, en Avellaneda, enfrente de la plaza. La primera resolución del comando fue nombrar una comisión que saldría a tomar la escuelita que estaba al lado de la cancha de Racing y que, desde allí se largaría la proclama por radio; entre algunos de la comisión estaba el gran compañero Costales, Pepe Yrigoyen, Lugo y otros más. A los diez minutos nos llaman y nos dicen ?Ya tomamos la escuelita?, pero a la media hora nos dicen: ?no hablen más para acá porque estamos rodeados?. Pasa una hora y el asesino de Rojas anuncia por radio el fusilamiento de los revolucionarios y da los nombres que eran los de los compañeros que habían tomado la escuelita. No había pasado una hora cuando aparece otra información: en Lanús son asesinados otros compañeros entre los que estaban los hermanos Ross. Por si fuera poco, después nos llega la noticia del fusilamiento del Coronel Cogorno en La Plata. La única buena pero que no alcanzaba era que el Capitán Filipaux había tomado Santa Rosa. Por suerte después él se salvó del fusilamiento. Lo último fue
cuando levantaron a los compañeros que simulaban estar mirando una pelea, los
cargaron, los llevaron a José León Suárez y mientras bajaban del camión, los
mataban fusilándolos por la espalda. Proclama del 9
de Junio de 1956 -No hacemos cuestión
de banderías, porque luchamos por la Patria, que es de todos. No nos mueve el
interés de ningún hombre, ni de ningún partido. Por ello, sin odios ni
rencores, sin deseos de venganza ni discriminaciones entre hermanos, llamamos a
la lucha a todos los argentinos que con limpieza de conducta y pureza de
intenciones, por encima de las diferencias circunstanciales, de grupos, o
partidos, quieran y defiendan lo que no puede dejar de querer o defender un
argentino: la felicidad del pueblo y la grandeza de la Patria, en una Nación
socialmente Justa, económicamente Libre, y políticamente Soberana. General
Juan José Valle ---------------------- De Revista La Maga Nota del 10 del 6 de 1998.
Operación Masacre-Rodolfo Walsh
La investigación de Rodolfo Walsh relata la detención de diecisiete hombres reunidos para escucharlas noticias del levantamiento militar del general Juan José Valle en un domicilio, particular de un barrio obrero de Boulogne. Todos son obviamente peronistas. Algunos son liberados. Pero el jefe de la policía bonaerense, coronel Desiderio Fernández Suárez, ordena verbalmente la ejecución de los doce restantes. Trasladados a un basural de José León Suárez, siete de ellos, algunos gravemente heridos, sobreviven al ametrallamiento. Cinco cadáveres quedan tendidos. Son los de Carlos Alberto Lizazo, Nicolás Carranza, Francisco Garibotti, Mario Brión. y Vicente Rodríguez.
Epílogo de la edición
de 1972 (fragmentos)
Una de mis preocupaciones, al descubrir y relatar esta matanza cuando sus ejecutores aún estaban en el poder, fue mantenerla separada, en lo posible, de los otros fusilamientos cuyas víctimas fueron en su mayoría militares. Aquí había un episodio al que la Revolución Libertadora no podía responder ni siquiera con sofismas.
Ese método me obligaba a renunciar al encuadre histórico, en beneficio del alegato particular. Se trataba de presentar a la Revolución Libertadora, y sus herederos hasta hoy, el caso límite de una atrocidad injustificada, y preguntarles si la reconocían como suya, o si expresamente la desautorizaban. La desautorización no podía revestir otras formas que el castigo de los culpables y la reparación moral y material de las víctimas. Tres ediciones de este libro, alrededor de cuarenta artículos publicados, un proyecto presentado al Congreso e innumerables alternativas menores han servido durante doce años para plantear esa pregunta a cinco gobiernos sucesivos. La respuesta fue siempre el silencio. La clase que esos gobiernos representan se solidariza con aquel asesinato, lo acepta como hechura suya y no lo castiga simplemente porque no está dispuesta a castigarse a sí misma.
Las ejecuciones de militares en los cuarteles fueron, por supuesto, tan bárbaras, ilegales y arbitrarias como las de civiles en el basural.
El 12 de junio se entrega el general Valle, a cambio de que cese la matanza. Lo fusilan esa misma noche.
Suman 27 ejecuciones en menos de 72 horas en seis lugares.
Todas ellas están calificadas por el artículo 18 de la Constitución Nacional, vigente en ese momento que dice: "Queda abolida para siempre la pena de muerte por motivos políticos".
En algunos casos se aplica retroactivamente la ley marcial. En otros, se vuelve abusivamente sobre la cosa juzgada. En otros, no se toma en cuenta el desistimiento de la acción armada que han hecho a la primera intimación los acusados. Se trata en suma de un vasto asesinato, arbitrario e ilegal, cuyos responsables máximos son los firmantes de los decretos que pretendieron convalidarlos: generales Aramburu y Ossorio Arana, almirantes Rojas y Har-tung, brigadier Krause.
Aramburu y el juicio histórico
El 29 de mayo de 1970 un comando montonero secuestró en su domicilio al teniente general Aramburu. Dos días después esa organización lo condenaba a muerte y enumeraba los cargos que el pueblo peronista alzaba contra él. Los dos primeros incluían "la matanza de 27 argentinos sin juicio previo ni causa justificada" el 9 de junio de 1956.
El comando llevaba el nombre del fusilado general Valle. Aramburu fue ejecutado a las 7 de la mañana del 1º de junio.
La ejecución de Aramburu provocó una semana más tarde la caída del general Onganía, cuya dictadura ya había sido resquebrajada otro 29 de mayo -el año anterior- por la epopeya popular del Cordobazo, y postergó momentáneamente los proyectos de los sectores liberales que veían en el general ajusticiado una solución de recambio para la fracasada Revolución Argentina.
El dramatismo de esa muerte aceleró un proceso que suele llevar años: la creación de un prócer. En cuestión de meses los doctores liberales, la pren-sa, los herederos políticos canonizaron a Aramburu mediante el uso irrestricto del ditirambo y la elegía. Paladín de la democracia, soldado de la libertad, dilecto hijo de la patria, militar forjado en el molde clásico de la tradición sanmartiniana, gobernante sencillo y probo que rehuía por temperamento los excesos de autoridad, son algunos de los conjuros que escamotean a la historia el perfil verdadero de Aramburu. Dos años después tenía su Mausoleo, ornado de virtudes.
La matanza de junio ejemplifica pero no agota la perversidad de ese régimen. El gobierno de Aramburu encarceló a millares de trabajadores, reprimió cada huelga, arrasó la organización sindical. La tortura se masificó y se extendió a todo el país. El decreto que prohibe nombrar a Perón o la operación clandestina que arrebata el cadáver de su esposa, lo mutila y lo saca del país, son expresiones de un odio al que no escapan ni los objetos inanimados, sábanas y cubiertos de la Fundación incinerados y fundidos porque llevan estampado ese nombre que se concibe como demoníaco. Toda una obra social se destruye, se llega a cegar piscinas populares que evocan el "hecho maldito", el humanismo liberal retrocede a fondos medievales: pocas veces se ha visto aquí ese odio, pocas veces se han enfrentado con tanta claridad dos clases sociales.
Pero si este género de violencia pone al descubierto la verdadera sociedad argentina, fatalmente escindida, otra violencia menos espectacular y más perniciosa se instala en el país con Aramburu. Su gobierno modela la segunda década infame, aparecen los Alsogaray, los Krieger, los Verrier que van a anudar prolijamente los lazos de la dependencia desatados durante el gobierno de Perón. La República Argentina, uno de los países con más baja inversión extranjera (5% del total invertido), que apenas remesaba anualmente al extranjero un dólar por habitante, empieza a gestionar esos préstamos que sólo benefician al prestamista, a adquirir etiquetas de colores con el nombre de tecnologías, a radicar capitales extranjeros formados con el ahorro nacional y a acumular esa deuda que hoy grava el 25% de nuestras exportaciones. Un solo decreto, el 13.125, despoja al país de 2 mil millones de dólares en depósitos bancarios nacionalizados y los pone a disposición de la banca internacional que ahora podrá controlar el crédito, estrangular a la pequeña industria y preparar el ingreso masivo de los grandes monopolios.
Quince años después será posible hacer el balance de esa política: un país dependiente y estancado, una clase obrera sumergida, una rebeldía que estalla por todas partes. Esa rebeldía alcanza finalmente a Aramburu, lo enfrenta con sus actos, paraliza la mano que firmaba empréstitos, proscripciones y fusilamientos.
Rodolfo
Walsh
Los "fusilados" en sede
militar
Por una confusión con los dos de apellido Irigoyen, Walsh registra 27, pero son 28. Los fusilamientos fueron en la Unidad Regional de Lanús, en el Regimiento 7 de La Plata y en el Bosque, en Campo de Mayo, en el Regimiento 2 de Palermo y, el general Valle, en el Penal de Las Heras: General de división Juan José Valle; Coroneles Ricardo Santiago Ibazeta, Alcibiades Eduardo Cortínez y José Albino Irigoyen; Teniente coronel Oscar Lorenzo Cogorno; Capitanes Eloy Luis Caro, Dardo Nestor Cano y Jorge Miguel Costa-les; Tenientes 1º Jorge Leopoldo Noriega y Néstor Marcelo Videla; Subteniente Alberto Juan Abadie; Suboficiales principales Miguel Ángel Paolini y Ernesto Gareca; Sargentos ayudantes Isauro Costa y Luis Pugnetti; Sargentos Hugo Eladio Quiroga y Luis Bagnetti; Cabos Miguel José Rodríguez y Luciano Isaías Rojas; ciudadanos Clemente Braulio Ross, Norberto Ross, Os-valdo Alberto Albedro, Dante Hipólito Lugo, Aldo Emir Jofre, Miguel Ángel Mauriño, Rolando Zanetta, Ramón Raúl Videla y Carlos Irigoyen. Terrorismo de Estado
y la Revolución Fusilada No nos mueve el interés de ningún
partido. Por ello, sin odio ni rencores, sin deseos de venganza ni
discriminaciones entre hermanos, llamamos a la lucha a todos los argentinos que
con limpieza de conducta y pureza de intenciones, por encima de diferencias
circunstanciales de grupos o de partidos, quieren y defienden lo que no puede
dejar de querer y defender un argentino: la felicidad del Pueblo y la grandeza
de la Patria, en una nación socialmente justa, económicamente libre y
políticamente soberana. ¡VIVA LA PATRIA!". La proclama revolucionaria
estaba terminada. Una profunda satisfacción iluminó la mirada de los tres hombres.
Discretamente, Elbia les sirvió café y se retiró. Aquel departamento, 7° piso,
de la Avenida Rivadavia al 2300, habituado al silencio, a la media luz, con
cientos de libros como testigos, era casi el ámbito natural para aquellos tres
hombres que estaban ejerciendo el deber patriótico de resistirse a la tiranía. Los tres convocados eran dos generales y
un escritor. Juan José Valle, Raúl Tanco y don Leopoldo Marechal. La tensión podía palparse en la penumbra. La fecha fijada fue el 9
de junio. La proclama recién concluída sería el punto de partida. La respuesta de Aramburu y Rojas ante el levantamiento fue
concluyente , decía un segundo comunicado oficial: Artículo 2°: "Todo
oficial de las fuerzas armadas de seguridad en actividad y cumpliendo actos de
servicio podrá ordenar juicio sumarísimo con atribuciones para aplicar o no la
pena de muerte por fusilamiento a todo perturbador de la tranquilidad
pública". Y seguía: "Artículo 3°: A los fines de la interpretación
del artículo 2° se considerará perturbador a toda persona que: porte armas,
desobedezca órdenes policiales o demuestre actividades sospechosas de cualquier
naturaleza". Al fracasar la puesta en marcha de la revolución del 9 de
junio, con "serena energía" , como suele decirse, y con saña feroz.
Como suele ocultarse, la "libertadora" derramó sobre tierra argentina
sangre de argentinos. En Lanús, en los basurales de José León Suárez, en los
cuarteles de Campo de Mayo, en la Escuela Mecánica del Ejército, en La Plata y
en los sombríos patios de la ex Penitenciaría Nacional de Coronel Díaz y Las
Heras, entre el 10 y 12 de junio de 1956, 27 hombres fueron víctimas del
terrorismo de estado "libertador". Fueron pasados por las armas 27
hombres, entre civiles y militares, por integrar el Movimiento de Recuperación
Nacional. Su delito: haber tomado las armas "en defensa de la patria"
decidisos a pacificar la Nación por el camino de la verdadera libertad". Los antecedentes
históricos La puesta en marcha y el fracaso Cuando los generales Juan José Valle y Raúl Tanco - dos de los 150
jefes y oficiales de las FFAA que habían sido "depurados" por
"nacionales" después del 55- se colocaron a la cabeza de la rebelión
de junio, estaban transformando en hecho algo que silenciosamente latía en la
conciencia del pueblo. Pero tan pronto como el Movimiento de Recuperación
Nacional se puso en marcha fue infiltrado por los servicios de información de
la dictadura aramburista. Porque como tan grandes fueron los objetivos de los
revolucionarios, tan escasas fueron las medidas de seguridad que implementaron.
Así, cuando se fue acercando la hora de la asonada, se intensificó la
vigilancia de los movimientos de los revolucionarios por medio de los oficiales
de inteligencia infiltrados. Es decir que, al tanto de todo lo que sucedía, el
gobierno de ipso pudo haber detenido a Valle y a sus colaboradores civiles y
militares con anterioridad al 9 de junio. Pero no lo hizo. Porque ya estaba en
marcha un siniestro plan; un baño de sangre ejemplificador como aquel de la
División Aquino o el de la cabeza del "Chacho" exhibida en Olta para
terminar con la sorda y terca resistencia de la chusma peronista. Muchos indicios abonan la teoría de que la brutal represión estaba
prevista. Prevista hasta tal punto que Aramburu, el presidente de facto, estaba
en Rosario al inicio de los sucesos y había dejado firmado, sin fecha, el
decreto fusilador. No hacemos cuestión de banderías porque luchamos por la Patria que
es de todos. No nos mueve el interés de ningún hombre ni de ningún partido. No
nos mueve el interés de ningún partido. Por ello, sin odio ni rencores, sin
deseos de venganza ni discriminaciones entre hermanos, llamamos a la lucha a
todos los argentinos que con limpieza de conducta y pureza de intenciones, por
encima de diferencias circunstanciales de grupos o de partidos, quieren y
defienden lo que no puede dejar de querer y defender un argentino: la felicidad
del Pueblo y la grandeza de la Patria, en una nación socialmente justa,
económicamente libre y políticamente soberana. ¡VIVA LA PATRIA!". La
proclama revolucionaria estaba terminada. Una profunda satisfacción iluminó la
mirada de los tres hombres. Discretamente, Elbia les sirvió café y se retiró.
Aquel departamento, 7° piso, de la Avenida Rivadavia al 2300, habituado al
silencio, a la media luz, con cientos de libros como testigos, era casi el
ámbito natural para aquellos tres hombres que estaban ejerciendo el deber
patriótico de resistirse a la tiranía. Los tres convocados eran dos generales y
un escritor. Juan José Valle, Raúl Tanco y don Leopoldo Marechal. La tensión
podía palparse en la penumbra. La fecha fijada fue el 9 de junio. La proclama
recién concluída sería el punto de partida. A mediados de 1956, la Argentina estaba asfixiada de intolerancia y
de represión institucionalizada. Se habían desatado odios y violencia
incontenibles. Eran los tiempos de la autodenominada "revolución
libertadora". Tiempos de Aramburu y Rojas. Lonardi había quedado atrás
casi como una trágica anécdota. Más atrás aún el gobierno legítimo y legal del
General Perón, reelecto en el 52 por más del 60% de los electores pero
derrocado para "reestablecer el imperio del derecho ". Eufemismo
"libertador" que significó la restauración de la Argentina
oligárquica, decadente y dependiente de la "Década Infame". Había
vuelto la Argentina de las minorías y el privilegio para postergar a la
voluntad transformadora de las mayorías acaudilladas por Perón. Contra esa
dictadura cívico-militar se alzaron los conjurados de junio de 1956. Es decir,
para terminar con un gobierno sedicioso que había puesto en práctica un plan
"destinado a retrotraer al país al más crudo coloniaje, mediante la
entrega al capitalismo internacional de los resortes fundamentales de la
economía". La respuesta de Aramburu y Rojas ante el levantamiento fue
concluyente , decía un segundo comunicado oficial: Artículo 2°: "Todo
oficial de las fuerzas armadas de seguridad en actividad y cumpliendo actos de
servicio podrá ordenar juicio sumarísimo con atribuciones para aplicar o no la
pena de muerte por fusilamiento a todo perturbador de la tranquilidad
pública". Y seguía: "Artículo 3°: A los fines de la interpretación
del artículo 2° se considerará perturbador a toda persona que: porte armas,
desobedezca órdenes policiales o demuestre actividades sospechosas de cualquier
naturaleza". Al fracasar la puesta en marcha de la revolución del 9 de
junio, con "serena energía" , como suele decirse, y con saña feroz.
Como suele ocultarse, la "libertadora" derramó sobre tierra argentina
sangre de argentinos. En Lanús, en los basurales de José León
Suárez, en los cuarteles de Campo de Mayo, en la Escuela Mecánica del Ejército,
en La Plata y en los sombríos patios de la ex Penitenciaría Nacional de Coronel
Díaz y Las Heras, entre el 10 y 12 de junio de 1956, 27 hombres fueron víctimas
del terrorismo de estado "libertador". Fueron pasados por las armas
27 hombres, entre civiles y militares, por integrar el Movimiento de Recuperación
Nacional. Su delito: haber tomado las armas "en ----defensa de la
patria" decididos a pacificar la Nación por el camino de la verdadera
libertad". CARTA DEL
GENERAL J.J. VALLE A ARAMBURU ANTES DE SER FUSILADO
Dentro de pocas horas usted
tendrá la satisfacción de haberme asesinado. Debo a mi Patria la declaración
fidedigna de los acontecimientos. Declaro que un grupo de marinos y de
militares, movidos por ustedes mismos, son los únicos responsables de lo
acaecido. Para liquidar opositores les pareció digno inducirnos al
levantamiento y sacrificarnos luego fríamente. Nos faltó astucia o perversidad
para adivinar la treta. Así se explica que nos esperaran en los cuarteles,
apuntándonos con las ametralladoras, que avanzaran los tanques de ustedes aun
antes de estallar el movimiento, que capitanearan tropas de represión algunos
oficiales comprometidos en nuestra revolución. Con fusilarme a mí bastaba. Pero
no, han querido ustedes, escarmentar al pueblo, cobrarse la impopularidad
confesada por el mismo Rojas, vengarse de los sabotajes, cubrir el fracaso de
las investigaciones, desvirtuadas al día siguiente en solicitadas de los
diarios y desahogar una vez más su odio al pueblo. De aquí esta inconcebible y
monstruosa ola de asesinatos. Entre mi suerte y la de ustedes me quedo con la
mía. Mi esposa y mi hija, a través de sus lágrimas verán en mí un idealista
sacrificado por la causa del pueblo. Las mujeres de ustedes, hasta ellas, verán
asomárseles por los ojos sus almas de asesinos. Y si les sonríen y los besan
será para disimular el terror que les causan. Aunque vivan cien años sus
victimas les seguirán a cualquier rincón del mundo donde pretendan esconderse.
Vivirán ustedes, sus mujeres y sus hijos, bajo el terror constante de ser
asesinados. Porque ningún derecho, ni natural ni divino, justificará jamás
tantas ejecuciones. La palabra "monstruos" brota incontenida de cada
argentino a cada paso que da. Conservo toda mi serenidad ante la muerte.
Nuestro fracaso material es un gran triunfo moral. Nuestro levantamiento es una
expresión más de la indignación incontenible de la inmensa mayoría del pueblo
argentino esclavizado. Dirán de nuestro movimiento que era totalitario o
comunista y que programábamos matanzas en masa. Mienten. Nuestra proclama
radial comenzó por exigir respeto a las Instituciones y templos y personas. En
las guarniciones tomadas no sacrificamos un solo hombre de ustedes. Y
hubiéramos procedido con todo rigor contra quien atentara contra la vida de
Rojas, de Bengoa, de quien fuera. Porque no tenemos alma de verdugos. Sólo
buscábamos la justicia y la libertad del 95% de los argentinos, amordazados,
sin prensa, sin partido político, sin garantías constitucionales, sin derecho
obrero, sin nada. No defendemos la causa de ningún hombre ni de ningún partido.
Es asombroso que ustedes, los más beneficiados por el régimen depuesto, y sus
más fervorosos aduladores, hagan gala ahora de una crueldad como no hay
memoria. Nosotros defendemos al pueblo, al que ustedes le están imponiendo el
libertinaje de una minoría oligárquica, en pugna con la verdadera libertad de
la mayoría, y un liberalismo rancio y laico en contra de las tradiciones de
nuestro país. Todo el mundo sabe que la crueldad en los castigos la dicta el
odio, sólo el odio de clases o el miedo. Como tienen ustedes los días contados,
para librarse del propio terror, siembran terror. Pero inútilmente. Por este
método sólo han logrado hacerse aborrecer aquí y en el extranjero. Pero no
taparán con mentiras la dramática realidad argentina por más que tengan toda la
prensa del país alineada al servicio de ustedes. Como cristiano me presento
ante Dios que murió ajusticiado, perdonando a mis asesinos, y como argentino,
derramo mi sangre por la causa del pueblo humilde, por la justicia y la
libertad de todos no sólo de minorías privilegiadas. Espero que el pueblo
conocerá un día esta carta y la proclama revolucionaria en las que quedan
nuestros ideales en forma intergiversable. Así nadie podrá ser embaucado por el
cúmulo de mentiras contradictorias y ridículas con que el gobierno trata de
cohonestar esta ola de matanzas y lavarse las manos sucias es sangre. Ruego a
Dios que mi sangre sirva para unir a los argentinos. Viva la patria." Juan José Valle.
Buenos Aires, 12 de junio de 1956.
ANTECEDENTES -
En
1955, una sucesión de golpes militares terminó con el gobierno peronista.
Primero había sido el levantamiento del 28 de setiembre de 1951, encabezado por
un general retirado -Benjamín Menéndez-, rápidamente sofocado. Su única víctima
fue un cabo leal. Sus consecuencias: la sanción de una ley que imponía la pena
de muerte para hechos similares y una cantidad de militares arrestados, varios
de los cuales adquirirían luego notoriedad, como Alejandro Agustín Lanusse, Julio
Alsogaray, Tomás Sánchez de Bustamante, Luis M. Prémoli, Rodolfo Larcher y
Alcidez López Aufranc, entre otros. -
Fue el 16 de junio de 1955, al mediodía, cuando desde el
oeste aparecieron raudos y a baja altura aviones de la Marina. El bombardeo a
la Casa Rosada dejó varios centenares de muertos y heridos, en su gran mayoría
oficinistas sorprendidos a la hora del intermedio laboral y ocasionales
pasajeros del lugar. El bombardeo deja 300 muertos y unos mil heridos. El plan
era que la Casa de Gobierno debia ser tomada por la infantería de marina, cosa
que no ocurrio, además Perón no estaba allí en ese momento. Por el intento
golpista fueron detenidas 800 personas y se disolvio la Infanteria de Marina y
la Aviación Naval, uno de los responsables del fallido golpe, el
contraalmirante Gargiulo, se suicidó. Durante la tarde del 16 de junio la CGT
convoca una concentración en la Plaza de Mayo y el presidente Perón anuncia que
el intento golpista había sido sofocado. En respuesta, fueron incendiadas la Curia Eclesiástica,
las iglesias de Santo Domingo, San Francisco, San Nicolás, La Piedad, San
Ignacio, San Juan Bautista, Nuestra Señora de la Merced, Nuestra Señora de las
Victorias y San Miguel. Por la mañana, se perdieron vidas; por la noche, reliquias
y obras de arte irrecuperables. En eso había derivado la escalada desde que el
11 de junio se había realizado la tradicional procesión de Corpus Christi,
convertida en la primera manifestación antiperonista desde 1946. Al día siguiente, domingo, se produjo un ataque a la
Catedral por parte de grupos peronistas, donde hubo heridos y detenidos: 19
sacerdotes y unos 400 feligreses. Fueron expulsados del país monseñor Manuel
Tato, obispo auxiliar de Buenos Aires y Ramón Novoa, vinculado a Acción
Católica, cuyos locales se clausuraron. Como consecuencia de la llamada
"Operación Hoguera" en la jornada trágica del 16 de junio, la Santa
Sede dispuso la excomunión "contra todos aquellos que han cometido tales
delitos", lo que obligó a Perón, después, a solicitar el fin de la sanción
al papa Juan XXIII, concedido en 1963. Perón reorganizó su gabinete, lanzó una
tregua política y habló, por última vez en Plaza de Mayo, en la que una
multitud le pidió que no renunciara: "...cuando
uno de los nuestros caiga, caerán cinco de ellos". LOS FUSILAMIENTOS En junio de 1956 un grupo de civiles y militares progresistas y
peronistas comandados por el general Juan José Valle, intentó un levantamiento
armado en defensa del órden constitucional depuesto por una de las tantas
dictaduras militares surgidas desde la institución de las Fuerzas Armadas
lideradas por el entonces general Aramburu (Ejército) y el almirante Isaac
Rojas (Marina). El primero fue ajusticiado por la organización
armada Montoneros en 1970, ajusticiamiento que en su momento mereció
efusivos festejos y vítores populares. El segundo fue honrado en su lecho de
muerte por el pintoresco presidente Menem, surgido del seno del Partido
Justicialista y transformado en adalid del neoliberalismo. Dicha dictadura,
gustosa de arrogarse el mote de "revolución libertadora" (aunque la
memoria popular prefiere recordarla como "revolución fusiladora")
había usurpado autoritaria y violentamente el poder al gobierno constitucional
del presidente Juan Domingo Perón, derogando una Constitución (promulgada en
1949), que en su momento fue la más progresista y avanzada del Occidente
capitalista. Derrotado el levantamiento, sus principales líderes, con el
general Valle a la cabeza, fueron salvajemente fusilados sin previo juicio en
un oscuro basural de José León Suárez, en el conurbano bonaerense. El odio hacia el pueblo - Prohibición de los
emblemas peronistas Decreto Ley 4161 del 5 de marzo de 1956. Prohibición
de elementos de afirmación ideológica o de propaganda peronista. Publicado en
el Boletín Oficial del 9 de marzo de 1956. Visto el decreto 3855/55 (6) por el cual se disuelve el Partido
Peronista en sus dos ramas en virtud de su desempeño y su vocación liberticida,
y Considerando: Que en su existencia política el Partido Peronista,
actuando como instrumento del régimen depuesto, se valió de una intensa
propaganda destinada a engañar la conciencia ciudadana, para lo cual creo
imágenes, símbolos, signos y expresiones significativas, doctrina, artículos y
obras artísticas: Que dichos objetos, que tuvieron por fin la difusión de una doctrina y
una posición política que ofende el sentimiento democrático del pueblo
Argentino, constituyen para este una afrenta que es imprescindible borrar,
porque recuerdan una época de escarnio y de dolor para la población del país y
su utilización es motivo de perturbación de la paz interna de la Nación y una
rémora para al consolidación de la armonía entre los Argentinos. Que en le campo internacional, también afecta el prestigio de nuestro país porque esas doctrinas y
denominaciones simbólicas, adoptadas por el régimen depuesto tuvieron el triste
merito de convertirse en sinónimo de las doctrinas y denominaciones similares
utilizadas por grandes dictaduras de este siglo que el régimen depuesto
consiguió parangonar. Que tales fundamentos hacen indispensable la radical supresión de esos
instrumentos o de otros análogos, y esas mismas razones imponen también la
prohibición de su uso al ámbito de las marcas y denominaciones comerciales,
donde también fueron registradas con fines publicitarios y donde su
conservación no se justifica, atento al amplio campo que la fantasía brinda
para la elección de insignias mercantiles. Por ello, el presidente provisional de la Nación Argentina, en ejercicio
del Poder Legislativo, decreta con fuerza de ley Art. 1º Queda prohibida en todo
el territorio de la Nación a)
La utilización, con fines de afirmación ideológica Peronista, efectuada
públicamente, o propaganda Peronista, por cualquier persona, ya se trate de
individuos aislados o grupos de individuos, asociaciones, sindicatos, partidos
políticos, sociedades, personas jurídicas públicas o privadas de las imágenes,
símbolos, signos, expresiones significativas, doctrina, artículos y obras
artísticas, que pretendan tal carácter
o pudieran ser tenidas por alguien como tales, pertenecientes o
empleados por los individuos representativos u organismos del Peronismo. Se considerará especialmente violatoria
a esta disposición la utilización de la fotografía, retrato o escultura de los
funcionarios Peronistas o sus parientes, el escudo y la bandera peronista, el
nombre propio del presidente depuesto, el de sus parientes, las expresiones
?peronismo?, ?peronista?, ? justicialismo?, ?Justicialista?, ?tercera
posición?, la abreviatura PP , las fechas exaltadas por el régimen depuesto,
las composiciones musicales ?Marcha de los
Muchachos Peronista? y ?Evita
Capitana? o fragmentos de las mismas, y
los discursos del presidente depuesto o su esposa, o fragmentos de los mismos. b)
La utilización, por las personas y con los fines establecidos en el inciso
anterior, de las imágenes, símbolos, signos, expresiones significativas,
doctrina, artículos y obras artísticas que pretendan tal carácter o pudieran
ser tenidas por alguien como tales creados o por crearse, que de alguna manera
cupieran ser referidos a los individuos representativos, organismos o ideología
del Peronismo. c)
La reproducción por las personas y con los fines establecidos en el inciso
a), mediante cualquier procedimiento,
de las imágenes símbolos y demás objetos señalados en los dos incisos
anteriores. Art. 2º - Las disposiciones del
presente decreto-ley se declaran de orden público y en consecuencia no podrá
alegrarse contra ellas la existencia de derechos adquiridos. Caducan las marcas
de industria, comercio y agricultura y las denominaciones comerciales o anexas,
que consistan en las imágenes, símbolos y demás objetos señalados en los incs.
a) y b) del art. 1º. Los Ministerios respectivos dispondrán las medidas conducentes a la
cancelación de tales registros. Art. 3º - El que infrinja el
presente decreto-ley será penado: a)
Con prisión de treinta días a seis años y multa de m$n: 500 a m$n. 1.000.000 b)
Además, con inhabilitación absoluta por doble tiempo del de la condena para
desempeñarse como funcionario público o dirigente político o gremial; c)
Además, con clausura por quince días, y en caso de reincidencia, clausura
definitiva cuando se trate de empresas comerciales. Cuando la infracción sea imputable a una persona colectiva, la condena
podrá llevar como pena accesoria la disolución. Las sanciones del presente decreto-ley será refrendado por el Excmo.
Señor vicepresidente provisional de la
Nación y por todos los señores ministros secretarios de Estado en acuerdo
general. Art. 5º -
Comuníquese, etc. ? Aramburu ? Rojas -
Busso ? Podestá Costa ? Landaburu ? Migone. ? Dell´Oro Maini ? Martínez ?
Ygartúa ? Mendiondo ? Bonnet ? Blanco ? Mercier ? Alsogaray ? Llamazares ?
Alizón García ? Ossorio ? Arana ? Hartung ? Krause. Esta recibiendo este mensaje de la NAC&POP (Red Nacional y Popular de Noticias) porque es uno de nuestros amigos, o porque su dirección de correo electrónico pertenece a un medio de comunicación social o porque es una personalidad que nos ha sido recomendada por alguno de nuestros amigos comunes y por eso está incluida en la lista de los que llamamos "AMIGOS DE LOS AMIGOS". Amigos de los Amigos es ya una comunidad real
de comunicación virtual donde se comparten solidariamente las noticias, las
reflexiones, los conocimientos y la experiencia producida por las luchas de los
distintos sectores del pueblo criollo en la defensa de su justas causas. En la NAC&POP se discuten ideas, visiones, filosofía,
experiencias, practicas e información sobre los diversos temas relacionados con
la Cultura y la Comunicación; la Política y el Desarrollo Social, Económico e
Institucional de la Argentina como parte indivisible de la gran familia de la
Patria Grande de Iberoamérica en lucha por su destino y en unidad con todos los
pueblos del mundo, con el genero humano, como hermanos. En la NAC & POP la circulación de noticias, artículos, discusiones
y eventos está relacionada con la defensa de la independencia económica, la
soberanía política y la justicia social de los criollos en la majestad de
su propia cultura y en armonia con el ecosistema natural de su
territorio. La NAC
& POP está impulsada por La
Mesa de los Sueños de los Compañeros de Utopías de la Agrupación Oesterheld
en su permanente homenaje a los grandes patriotas y como un humilde aporte de
amor activo al Pueblo criollo, de pie, en la conformación y consolidación
del Movimiento Nacional y Popular que lo lleve a la victoria. Si quiere dar de BAJA su
dirección o tramitar un ALTA envíe un mensaje a: nakypop@xxxxxxxxxxxxxxx Malvinas,
Aerolineas y Austral más argentinas que nunca No se
olviden de Cabezas, Oesterheld y Walsh ³Nadie
está obligado a cooperar en su propia pérdida o en su propia esclavitud, la
Desobediencia Civil es un derecho imprescriptible de todo ciudadano".
(Mahatma Ghandi) El
poder es nuestro, lo hemos delegado. Debemos recuperarlo, por la iniciativa
creadora de cada uno. (Bernardo
Lischinsky) -Cuando
veas a un gigante, examina antes la posición del sol, no vaya a ser la sombra
de un enano (FiedrichL. Freiherr von Hardenberg, Novalis) El
hoy no es un ayer en falsa escuadra. (Raul Barreiros) -El Estado
brota de abajo, de la muchedumbre, y es casi una redención, una creación
del pueblo solidario. (Raul
Scalabrini Ortiz) "No
estamos contra nada ni contra nadie, sino con todos y para el bien de
todos". El
unico heroe valido, es el heroe en grupo, nunca el heroe individual, el héroe
solo. (Hector
German Oesterheld) La
patria es un peligro que florece (Leopóldo
Marechal) -El destino
de nuestra Revolución nacionalista está indisolublemente unido al destino de
esa patria común (Juan Pablo II ) Brindo
por una América capaz de abatir a las bandas imperiales, cuando se una en
la cruz de los senderos camino a la segunda libertad. (Raul
Gonzalez Tuñon) (Tupac
Amaru) Cuando la
Patria esta en peligro, todo esta permitido, excepto, no defenderla (Jose
de San Martin)
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- [A-List] FW: [ndn-aim] Rosebud: Indians come forward with tales of physica l and sexual abuse at mission, Craven, Jim Sun 08 Jun 2003, 21:53 GMT
- [A-List] The Blackfoot Nation Today by Bella Yellow Horn, Craven, Jim Sun 08 Jun 2003, 21:52 GMT
- [A-List] Heroes y Martires de Junio del 56-Framini-Rodolfo Walsh, NAC&POP Sun 08 Jun 2003, 21:52 GMT
- [A-List] Re: in re WMD as self-laid trap., Macdonald Stainsby Sun 08 Jun 2003, 17:09 GMT
- [A-List] Pauperizing the Periphery, bon moun Sun 08 Jun 2003, 14:27 GMT
- Re: [A-List] Pauperizing the Periphery, Pieinsky Sun 08 Jun 2003, 17:18 GMT
- RE: [A-List] Pauperizing the Periphery, bon moun Sun 08 Jun 2003, 17:55 GMT