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[A-List] Heroes y Martires de Junio del 56-Framini-Rodolfo Walsh



Title: Palabras sobre la Resistencia Peronista de

Heroes y Martires de Junio del 56

Palabras sobre la Resistencia Peronista de

Andrés Framini

   

(...). A la Resistencia se suman los militares. Qué garantía para nosotros con la experiencia que tenían los militares para esos casos¡. Teníamos contacto con los compañeros, con la mayoría que después fueron fusilados, con Costales, con el Coronel Cogorno, con los hermanos Yrigoyen, con todos los militares que se habían sumado a esto y que tanta importancia tenían para la Resistencia. El Gral. Valle estaba preso, preso en un barco, pero desde ahí ya había empezado a preparar la revolución. Había ido buscando contactos y cuando salió en libertad, juntamos a todos los sectores que representaban la Resistencia y resolvimos tres cosas importantes: la primera, seguir adelante y hasta el fondo para derrocar la dictadura; la segunda: llegamos al convencimiento de que por la vía democrática no los sacábamos, entonces el único camino que nos quedaba era el de la revolución y decidimos prepararnos en el terreno de nuestros enemigos; tercero: se reconoció como jefe del Movimiento al General Valle y al General Tanco.

 

Elegimos el día: el 9 de junio. Recuerdo que el 8 estaba con Valle y, en el café de ?Los Angelitos? nos encontramos con los suboficiales que eran los encargados de tomar la radio donde íbamos a lanzar la proclama que era el primer golpe que íbamos a dar para salir a combatir. Y ahora que hablo de la proclama quiero recordar (ustedes han leído lo que es esa proclama, el contenido de la proclama que es lo más incruenta posible), que fue revisada hasta el último momento por dos grandes compañeros peronistas, porque les teníamos fé y confianza, dos peronistas de raza, dos compañeros comprometidos hasta el tuétano con la revolución: los compañeros José María Castiñeira de Dios y Enrique Olmedo.

 

El comando estaba en la calle Alsina, en Avellaneda, enfrente de la plaza. La primera resolución del comando fue nombrar una comisión que saldría a tomar la escuelita que estaba al lado de la cancha de Racing y que,  desde allí se largaría la proclama por radio; entre algunos de la comisión estaba el gran compañero Costales, Pepe Yrigoyen, Lugo y otros más. A los diez minutos nos llaman y nos dicen ?Ya tomamos la escuelita?, pero a la media hora nos dicen: ?no hablen más para acá porque estamos rodeados?. Pasa una hora y el asesino de Rojas anuncia por radio el fusilamiento de los revolucionarios y da los nombres que eran los de los compañeros que habían tomado la escuelita. No había pasado una hora cuando aparece otra información: en Lanús son asesinados otros compañeros entre los que estaban los hermanos Ross. Por si fuera poco, después nos llega la noticia del fusilamiento del Coronel Cogorno en La Plata. La única buena pero que no alcanzaba era que el Capitán Filipaux había tomado Santa Rosa. Por suerte después él se salvó del fusilamiento.

 

Lo último fue cuando levantaron a los compañeros que simulaban estar mirando una pelea, los cargaron, los llevaron a José León Suárez y mientras bajaban del camión, los mataban fusilándolos por la espalda. 

 

Proclama del 9 de Junio de 1956

-No hacemos cuestión de banderías, porque luchamos por la Patria, que es de todos. No nos mueve el interés de ningún hombre, ni de ningún partido. Por ello, sin odios ni rencores, sin deseos de venganza ni discriminaciones entre hermanos, llamamos a la lucha a todos los argentinos que con limpieza de conducta y pureza de intenciones, por encima de las diferencias circunstanciales, de grupos, o partidos, quieran y defiendan lo que no puede dejar de querer o defender un argentino: la felicidad del pueblo y la grandeza de la Patria, en una Nación socialmente Justa, económicamente Libre, y políticamente Soberana.

General Juan José Valle
General Raúl Tanco

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 De Revista La Maga

Nota del 10 del 6 de 1998.

Operación Masacre-Rodolfo Walsh

 

 

La investigación de Rodolfo Walsh relata la detención de diecisiete hombres reunidos para escucharlas noticias del levantamiento militar del general Juan José Valle en un domicilio, particular de un barrio obrero de Boulogne. Todos son obviamente peronistas. Algunos son liberados. Pero el jefe de la policía bonaerense, coronel Desiderio Fernández Suárez, ordena verbalmente la ejecución de los doce restantes. Trasladados a un basural de José León Suárez, siete de ellos, algunos gravemente heridos, sobreviven al ametrallamiento. Cinco cadáveres quedan tendidos. Son los de Carlos Alberto Lizazo, Nicolás Carranza, Francisco Garibotti, Mario Brión. y Vicente Rodríguez.

 

Epílogo de la edición de 1972 (fragmentos)

 

Una de mis preocupaciones, al descubrir y relatar esta matanza cuando sus ejecutores aún estaban en el poder, fue mantenerla separada, en lo posible, de los otros fusilamientos cuyas víctimas fueron en su mayoría militares. Aquí había un episodio al que la Revolución Libertadora no podía responder ni siquiera con sofismas.

 

Ese método me obligaba a renunciar al encuadre histórico, en beneficio del alegato particular. Se trataba de presentar a la Revolución Libertadora, y sus herederos hasta hoy, el caso límite de una atrocidad injustificada, y preguntarles si la reconocían como suya, o si expresamente la desautorizaban. La desautorización no podía revestir otras formas que el castigo de los culpables y la reparación moral y material de las víctimas. Tres ediciones de este libro, alrededor de cuarenta artículos publicados, un proyecto presentado al Congreso e innumerables alternativas menores han servido durante doce años para plantear esa pregunta a cinco gobiernos sucesivos. La respuesta fue siempre el silencio. La clase que esos gobiernos representan se solidariza con aquel asesinato, lo acepta como hechura suya y no lo castiga simplemente porque no está dispuesta a castigarse a sí misma.

 

Las ejecuciones de militares en los cuarteles fueron, por supuesto, tan bárbaras, ilegales y arbitrarias como las de civiles en el basural.

 

El 12 de junio se entrega el general Valle, a cambio de que cese la matanza. Lo fusilan esa misma noche.

 

Suman 27 ejecuciones en menos de 72 horas en seis lugares.

 

Todas ellas están calificadas por el artículo 18 de la Constitución Nacional, vigente en ese momento que dice: "Queda abolida para siempre la pena de muerte por motivos políticos".

 

En algunos casos se aplica retroactivamente la ley marcial. En otros, se vuelve abusivamente sobre la cosa juzgada. En otros, no se toma en cuenta el desistimiento de la acción armada que han hecho a la primera intimación los acusados. Se trata en suma de un vasto asesinato, arbitrario e ilegal, cuyos responsables máximos son los firmantes de los decretos que pretendieron convalidarlos: generales Aramburu y Ossorio Arana, almirantes Rojas y Har-tung, brigadier Krause.

 

Aramburu y el juicio histórico

 

El 29 de mayo de 1970 un comando montonero secuestró en su domicilio al teniente general Aramburu. Dos días después esa organización lo condenaba a muerte y enumeraba los cargos que el pueblo peronista alzaba contra él. Los dos primeros incluían "la matanza de 27 argentinos sin juicio previo ni causa justificada" el 9 de junio de 1956.

 

El comando llevaba el nombre del fusilado general Valle. Aramburu fue ejecutado a las 7 de la mañana del 1º de junio.

 

La ejecución de Aramburu provocó una semana más tarde la caída del general Onganía, cuya dictadura ya había sido resquebrajada otro 29 de mayo -el año anterior- por la epopeya popular del Cordobazo, y postergó momentáneamente los proyectos de los sectores liberales que veían en el general ajusticiado una solución de recambio para la fracasada Revolución Argentina.

 

El dramatismo de esa muerte aceleró un proceso que suele llevar años: la creación de un prócer. En cuestión de meses los doctores liberales, la pren-sa, los herederos políticos canonizaron a Aramburu mediante el uso irrestricto del ditirambo y la elegía. Paladín de la democracia, soldado de la libertad, dilecto hijo de la patria, militar forjado en el molde clásico de la tradición sanmartiniana, gobernante sencillo y probo que rehuía por temperamento los excesos de autoridad, son algunos de los conjuros que escamotean a la historia el perfil verdadero de Aramburu. Dos años después tenía su Mausoleo, ornado de virtudes.

 

La matanza de junio ejemplifica pero no agota la perversidad de ese régimen. El gobierno de Aramburu encarceló a millares de trabajadores, reprimió cada huelga, arrasó la organización sindical. La tortura se masificó y se extendió a todo el país. El decreto que prohibe nombrar a Perón o la operación clandestina que arrebata el cadáver de su esposa, lo mutila y lo saca del país, son expresiones de un odio al que no escapan ni los objetos inanimados, sábanas y cubiertos de la Fundación incinerados y fundidos porque llevan estampado ese nombre que se concibe como demoníaco. Toda una obra social se destruye, se llega a cegar piscinas populares que evocan el "hecho maldito", el humanismo liberal retrocede a fondos medievales: pocas veces se ha visto aquí ese odio, pocas veces se han enfrentado con tanta claridad dos clases sociales.

 

Pero si este género de violencia pone al descubierto la verdadera sociedad argentina, fatalmente escindida, otra violencia menos espectacular y más perniciosa se instala en el país con Aramburu. Su gobierno modela la segunda década infame, aparecen los Alsogaray, los Krieger, los Verrier que van a anudar prolijamente los lazos de la dependencia desatados durante el gobierno de Perón. La República Argentina, uno de los países con más baja inversión extranjera (5% del total invertido), que apenas remesaba anualmente al extranjero un dólar por habitante, empieza a gestionar esos préstamos que sólo benefician al prestamista, a adquirir etiquetas de colores con el nombre de tecnologías, a radicar capitales extranjeros formados con el ahorro nacional y a acumular esa deuda que hoy grava el 25% de nuestras exportaciones. Un solo decreto, el 13.125, despoja al país de 2 mil millones de dólares en depósitos bancarios nacionalizados y los pone a disposición de la banca internacional que ahora podrá controlar el crédito, estrangular a la pequeña industria y preparar el ingreso masivo de los grandes monopolios.

 

Quince años después será posible hacer el balance de esa política: un país dependiente y estancado, una clase obrera sumergida, una rebeldía que estalla por todas partes. Esa rebeldía alcanza finalmente a Aramburu, lo enfrenta con sus actos, paraliza la mano que firmaba empréstitos, proscripciones y fusilamientos.

 

Rodolfo Walsh

 

 

Los "fusilados" en sede militar

 

Por una confusión con los dos de apellido Irigoyen, Walsh registra 27, pero son 28. Los fusilamientos fueron en la Unidad Regional de Lanús, en el Regimiento 7 de La Plata y en el Bosque, en Campo de Mayo, en el Regimiento 2 de Palermo y, el general Valle, en el Penal de Las Heras: General de división Juan José Valle; Coroneles Ricardo Santiago Ibazeta, Alcibiades Eduardo Cortínez y José Albino Irigoyen; Teniente coronel Oscar Lorenzo Cogorno; Capitanes Eloy Luis Caro, Dardo Nestor Cano y Jorge Miguel Costa-les; Tenientes 1º Jorge Leopoldo Noriega y Néstor Marcelo Videla; Subteniente Alberto Juan Abadie; Suboficiales principales Miguel Ángel Paolini y Ernesto Gareca; Sargentos ayudantes Isauro Costa y Luis Pugnetti; Sargentos Hugo Eladio Quiroga y Luis Bagnetti; Cabos Miguel José Rodríguez y Luciano Isaías Rojas; ciudadanos Clemente Braulio Ross, Norberto Ross, Os-valdo Alberto Albedro, Dante Hipólito Lugo, Aldo Emir Jofre, Miguel Ángel Mauriño, Rolando Zanetta, Ramón Raúl Videla y Carlos Irigoyen.

Terrorismo de Estado       Juan Jose Valle

y la Revolución Fusilada

 No nos mueve el interés de ningún partido. Por ello, sin odio ni rencores, sin deseos de venganza ni discriminaciones entre hermanos, llamamos a la lucha a todos los argentinos que con limpieza de conducta y pureza de intenciones, por encima de diferencias circunstanciales de grupos o de partidos, quieren y defienden lo que no puede dejar de querer y defender un argentino: la felicidad del Pueblo y la grandeza de la Patria, en una nación socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana. ¡VIVA LA PATRIA!". La proclama revolucionaria estaba terminada. Una profunda satisfacción iluminó la mirada de los tres hombres. Discretamente, Elbia les sirvió café y se retiró. Aquel departamento, 7° piso, de la Avenida Rivadavia al 2300, habituado al silencio, a la media luz, con cientos de libros como testigos, era casi el ámbito natural para aquellos tres hombres que estaban ejerciendo el deber patriótico de resistirse a la tiranía.

Los tres convocados eran dos generales y un escritor. Juan José Valle, Raúl Tanco y don Leopoldo Marechal.

La tensión podía palparse en la penumbra. La fecha fijada fue el 9 de junio. La proclama recién concluída sería el punto de partida.
A mediados de 1956, la Argentina estaba asfixiada de intolerancia y de represión institucionalizada. Se habían desatado odios y violencia incontenibles. Eran los tiempos de la autodenominada "revolución libertadora". Tiempos de Aramburu y Rojas. Lonardi había quedado atrás casi como una trágica anécdota. Más atrás aún el gobierno legítimo y legal del General Perón, reelecto en el 52 por más del 60% de los electores pero derrocado para "reestablecer el imperio del derecho ". Eufemismo "libertador" que significó la restauración de la Argentina oligárquica, decadente y dependiente de la "Década Infame". Había vuelto la Argentina de las minorías y el privilegio para postergar a la voluntad transformadora de las mayorías acaudilladas por Perón. Contra esa dictadura cívico-militar se alzaron los conjurados de junio de 1956. Es decir, para terminar con un gobierno sedicioso que había puesto en práctica un plan "destinado a retrotraer al país al más crudo coloniaje, mediante la entrega al capitalismo internacional de los resortes fundamentales de la economía".

La respuesta de Aramburu y Rojas ante el levantamiento fue concluyente , decía un segundo comunicado oficial: Artículo 2°: "Todo oficial de las fuerzas armadas de seguridad en actividad y cumpliendo actos de servicio podrá ordenar juicio sumarísimo con atribuciones para aplicar o no la pena de muerte por fusilamiento a todo perturbador de la tranquilidad pública". Y seguía: "Artículo 3°: A los fines de la interpretación del artículo 2° se considerará perturbador a toda persona que: porte armas, desobedezca órdenes policiales o demuestre actividades sospechosas de cualquier naturaleza". Al fracasar la puesta en marcha de la revolución del 9 de junio, con "serena energía" , como suele decirse, y con saña feroz. Como suele ocultarse, la "libertadora" derramó sobre tierra argentina sangre de argentinos. En Lanús, en los basurales de José León Suárez, en los cuarteles de Campo de Mayo, en la Escuela Mecánica del Ejército, en La Plata y en los sombríos patios de la ex Penitenciaría Nacional de Coronel Díaz y Las Heras, entre el 10 y 12 de junio de 1956, 27 hombres fueron víctimas del terrorismo de estado "libertador". Fueron pasados por las armas 27 hombres, entre civiles y militares, por integrar el Movimiento de Recuperación Nacional. Su delito: haber tomado las armas "en defensa de la patria" decidisos a pacificar la Nación por el camino de la verdadera libertad".

Los antecedentes históricos
Para comprender las causas de los fusilamientos de junio de 1956 hay que rastrear nuestra historia desde mucho antes que los compatriotas del valle pusieran en marcha su revolución...Y así encontraríamos en la infausta jornada de Caseros, el punto de partida de la violencia ejercida desde el poder contra la voluntad de liberación y de independencia de los sectores nacionales. Fue por entonces cuando se puso en práctica ese auténtico "derecho de bestias" que es el terrorismo de Estado. Terrorismo de Estado que las dictaduras aplican como violencia selectiva. Terrorismo de estado que funciona desde que el "ni vencedores ni vencidos" de caseros se transformó en el asesinato del Coronel Martiniano Chilavert y en la ferocidad "ejemplificadora" de la ejecución en masa de casi doscientos hombres de la división Aquino que fueron colgados como singular adorno de los jardines de Palermo para el horro de las desprevenidas damitas unitarias.

La puesta en marcha y el fracaso

Cuando los generales Juan José Valle y Raúl Tanco - dos de los 150 jefes y oficiales de las FFAA que habían sido "depurados" por "nacionales" después del 55- se colocaron a la cabeza de la rebelión de junio, estaban transformando en hecho algo que silenciosamente latía en la conciencia del pueblo. Pero tan pronto como el Movimiento de Recuperación Nacional se puso en marcha fue infiltrado por los servicios de información de la dictadura aramburista. Porque como tan grandes fueron los objetivos de los revolucionarios, tan escasas fueron las medidas de seguridad que implementaron. Así, cuando se fue acercando la hora de la asonada, se intensificó la vigilancia de los movimientos de los revolucionarios por medio de los oficiales de inteligencia infiltrados. Es decir que, al tanto de todo lo que sucedía, el gobierno de ipso pudo haber detenido a Valle y a sus colaboradores civiles y militares con anterioridad al 9 de junio. Pero no lo hizo. Porque ya estaba en marcha un siniestro plan; un baño de sangre ejemplificador como aquel de la División Aquino o el de la cabeza del "Chacho" exhibida en Olta para terminar con la sorda y terca resistencia de la chusma peronista.

Muchos indicios abonan la teoría de que la brutal represión estaba prevista. Prevista hasta tal punto que Aramburu, el presidente de facto, estaba en Rosario al inicio de los sucesos y había dejado firmado, sin fecha, el decreto fusilador.

No hacemos cuestión de banderías porque luchamos por la Patria que es de todos. No nos mueve el interés de ningún hombre ni de ningún partido. No nos mueve el interés de ningún partido. Por ello, sin odio ni rencores, sin deseos de venganza ni discriminaciones entre hermanos, llamamos a la lucha a todos los argentinos que con limpieza de conducta y pureza de intenciones, por encima de diferencias circunstanciales de grupos o de partidos, quieren y defienden lo que no puede dejar de querer y defender un argentino: la felicidad del Pueblo y la grandeza de la Patria, en una nación socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana. ¡VIVA LA PATRIA!". La proclama revolucionaria estaba terminada. Una profunda satisfacción iluminó la mirada de los tres hombres. Discretamente, Elbia les sirvió café y se retiró. Aquel departamento, 7° piso, de la Avenida Rivadavia al 2300, habituado al silencio, a la media luz, con cientos de libros como testigos, era casi el ámbito natural para aquellos tres hombres que estaban ejerciendo el deber patriótico de resistirse a la tiranía. Los tres convocados eran dos generales y un escritor. Juan José Valle, Raúl Tanco y don Leopoldo Marechal. La tensión podía palparse en la penumbra. La fecha fijada fue el 9 de junio. La proclama recién concluída sería el punto de partida.

A mediados de 1956, la Argentina estaba asfixiada de intolerancia y de represión institucionalizada. Se habían desatado odios y violencia incontenibles. Eran los tiempos de la autodenominada "revolución libertadora". Tiempos de Aramburu y Rojas. Lonardi había quedado atrás casi como una trágica anécdota. Más atrás aún el gobierno legítimo y legal del General Perón, reelecto en el 52 por más del 60% de los electores pero derrocado para "reestablecer el imperio del derecho ". Eufemismo "libertador" que significó la restauración de la Argentina oligárquica, decadente y dependiente de la "Década Infame". Había vuelto la Argentina de las minorías y el privilegio para postergar a la voluntad transformadora de las mayorías acaudilladas por Perón. Contra esa dictadura cívico-militar se alzaron los conjurados de junio de 1956. Es decir, para terminar con un gobierno sedicioso que había puesto en práctica un plan "destinado a retrotraer al país al más crudo coloniaje, mediante la entrega al capitalismo internacional de los resortes fundamentales de la economía".

La respuesta de Aramburu y Rojas ante el levantamiento fue concluyente , decía un segundo comunicado oficial: Artículo 2°: "Todo oficial de las fuerzas armadas de seguridad en actividad y cumpliendo actos de servicio podrá ordenar juicio sumarísimo con atribuciones para aplicar o no la pena de muerte por fusilamiento a todo perturbador de la tranquilidad pública". Y seguía: "Artículo 3°: A los fines de la interpretación del artículo 2° se considerará perturbador a toda persona que: porte armas, desobedezca órdenes policiales o demuestre actividades sospechosas de cualquier naturaleza". Al fracasar la puesta en marcha de la revolución del 9 de junio, con "serena energía" , como suele decirse, y con saña feroz. Como suele ocultarse, la "libertadora" derramó sobre tierra argentina sangre de argentinos.

En Lanús, en los basurales de José León Suárez, en los cuarteles de Campo de Mayo, en la Escuela Mecánica del Ejército, en La Plata y en los sombríos patios de la ex Penitenciaría Nacional de Coronel Díaz y Las Heras, entre el 10 y 12 de junio de 1956, 27 hombres fueron víctimas del terrorismo de estado "libertador". Fueron pasados por las armas 27 hombres, entre civiles y militares, por integrar el Movimiento de Recuperación Nacional. Su delito: haber tomado las armas "en ----defensa de la patria" decididos a pacificar la Nación por el camino de la verdadera libertad".

CARTA DEL GENERAL J.J. VALLE A ARAMBURU ANTES DE SER FUSILADO

 

Dentro de pocas horas usted tendrá la satisfacción de haberme asesinado. Debo a mi Patria la declaración fidedigna de los acontecimientos. Declaro que un grupo de marinos y de militares, movidos por ustedes mismos, son los únicos responsables de lo acaecido. Para liquidar opositores les pareció digno inducirnos al levantamiento y sacrificarnos luego fríamente. Nos faltó astucia o perversidad para adivinar la treta. Así se explica que nos esperaran en los cuarteles, apuntándonos con las ametralladoras, que avanzaran los tanques de ustedes aun antes de estallar el movimiento, que capitanearan tropas de represión algunos oficiales comprometidos en nuestra revolución. Con fusilarme a mí bastaba. Pero no, han querido ustedes, escarmentar al pueblo, cobrarse la impopularidad confesada por el mismo Rojas, vengarse de los sabotajes, cubrir el fracaso de las investigaciones, desvirtuadas al día siguiente en solicitadas de los diarios y desahogar una vez más su odio al pueblo. De aquí esta inconcebible y monstruosa ola de asesinatos. Entre mi suerte y la de ustedes me quedo con la mía. Mi esposa y mi hija, a través de sus lágrimas verán en mí un idealista sacrificado por la causa del pueblo. Las mujeres de ustedes, hasta ellas, verán asomárseles por los ojos sus almas de asesinos. Y si les sonríen y los besan será para disimular el terror que les causan. Aunque vivan cien años sus victimas les seguirán a cualquier rincón del mundo donde pretendan esconderse. Vivirán ustedes, sus mujeres y sus hijos, bajo el terror constante de ser asesinados. Porque ningún derecho, ni natural ni divino, justificará jamás tantas ejecuciones. La palabra "monstruos" brota incontenida de cada argentino a cada paso que da. Conservo toda mi serenidad ante la muerte. Nuestro fracaso material es un gran triunfo moral. Nuestro levantamiento es una expresión más de la indignación incontenible de la inmensa mayoría del pueblo argentino esclavizado. Dirán de nuestro movimiento que era totalitario o comunista y que programábamos matanzas en masa. Mienten. Nuestra proclama radial comenzó por exigir respeto a las Instituciones y templos y personas. En las guarniciones tomadas no sacrificamos un solo hombre de ustedes. Y hubiéramos procedido con todo rigor contra quien atentara contra la vida de Rojas, de Bengoa, de quien fuera. Porque no tenemos alma de verdugos. Sólo buscábamos la justicia y la libertad del 95% de los argentinos, amordazados, sin prensa, sin partido político, sin garantías constitucionales, sin derecho obrero, sin nada. No defendemos la causa de ningún hombre ni de ningún partido. Es asombroso que ustedes, los más beneficiados por el régimen depuesto, y sus más fervorosos aduladores, hagan gala ahora de una crueldad como no hay memoria. Nosotros defendemos al pueblo, al que ustedes le están imponiendo el libertinaje de una minoría oligárquica, en pugna con la verdadera libertad de la mayoría, y un liberalismo rancio y laico en contra de las tradiciones de nuestro país. Todo el mundo sabe que la crueldad en los castigos la dicta el odio, sólo el odio de clases o el miedo. Como tienen ustedes los días contados, para librarse del propio terror, siembran terror. Pero inútilmente. Por este método sólo han logrado hacerse aborrecer aquí y en el extranjero. Pero no taparán con mentiras la dramática realidad argentina por más que tengan toda la prensa del país alineada al servicio de ustedes. Como cristiano me presento ante Dios que murió ajusticiado, perdonando a mis asesinos, y como argentino, derramo mi sangre por la causa del pueblo humilde, por la justicia y la libertad de todos no sólo de minorías privilegiadas. Espero que el pueblo conocerá un día esta carta y la proclama revolucionaria en las que quedan nuestros ideales en forma intergiversable. Así nadie podrá ser embaucado por el cúmulo de mentiras contradictorias y ridículas con que el gobierno trata de cohonestar esta ola de matanzas y lavarse las manos sucias es sangre. Ruego a Dios que mi sangre sirva para unir a los argentinos. Viva la patria."

Juan José Valle.

Buenos Aires, 12 de junio de 1956.

ANTECEDENTES

 

-         En 1955, una sucesión de golpes militares terminó con el gobierno peronista. Primero había sido el levantamiento del 28 de setiembre de 1951, encabezado por un general retirado -Benjamín Menéndez-, rápidamente sofocado. Su única víctima fue un cabo leal. Sus consecuencias: la sanción de una ley que imponía la pena de muerte para hechos similares y una cantidad de militares arrestados, varios de los cuales adquirirían luego notoriedad, como Alejandro Agustín Lanusse, Julio Alsogaray, Tomás Sánchez de Bustamante, Luis M. Prémoli, Rodolfo Larcher y Alcidez López Aufranc, entre otros.

-          

Fue el 16 de junio de 1955, al mediodía, cuando desde el oeste aparecieron raudos y a baja altura aviones de la Marina. El bombardeo a la Casa Rosada dejó varios centenares de muertos y heridos, en su gran mayoría oficinistas sorprendidos a la hora del intermedio laboral y ocasionales pasajeros del lugar.

 

El bombardeo deja 300 muertos y unos mil heridos. El plan era que la Casa de Gobierno debia ser tomada por la infantería de marina, cosa que no ocurrio, además Perón no estaba allí en ese momento. Por el intento golpista fueron detenidas 800 personas y se disolvio la Infanteria de Marina y la Aviación Naval, uno de los responsables del fallido golpe, el contraalmirante Gargiulo, se suicidó. Durante la tarde del 16 de junio la CGT convoca una concentración en la Plaza de Mayo y el presidente Perón anuncia que el intento golpista había sido sofocado.

 

En respuesta, fueron incendiadas la Curia Eclesiástica, las iglesias de Santo Domingo, San Francisco, San Nicolás, La Piedad, San Ignacio, San Juan Bautista, Nuestra Señora de la Merced, Nuestra Señora de las Victorias y San Miguel. 

 

Por la mañana, se perdieron vidas; por la noche, reliquias y obras de arte irrecuperables. En eso había derivado la escalada desde que el 11 de junio se había realizado la tradicional procesión de Corpus Christi, convertida en la primera manifestación antiperonista desde 1946. 

Al día siguiente, domingo, se produjo un ataque a la Catedral por parte de grupos peronistas, donde hubo heridos y detenidos: 19 sacerdotes y unos 400 feligreses. Fueron expulsados del país monseñor Manuel Tato, obispo auxiliar de Buenos Aires y Ramón Novoa, vinculado a Acción Católica, cuyos locales se clausuraron. Como consecuencia de la llamada "Operación Hoguera" en la jornada trágica del 16 de junio, la Santa Sede dispuso la excomunión "contra todos aquellos que han cometido tales delitos", lo que obligó a Perón, después, a solicitar el fin de la sanción al papa Juan XXIII, concedido en 1963. Perón reorganizó su gabinete, lanzó una tregua política y habló, por última vez en Plaza de Mayo, en la que una multitud le pidió que no renunciara: "...cuando uno de los nuestros caiga, caerán cinco de ellos".

 

 

LOS FUSILAMIENTOS

En junio de 1956 un grupo de civiles y militares progresistas y peronistas comandados por el general Juan José Valle, intentó un levantamiento armado en defensa del órden constitucional depuesto por una de las tantas dictaduras militares surgidas desde la institución de las Fuerzas Armadas lideradas por el entonces general Aramburu (Ejército) y el almirante Isaac Rojas (Marina). El primero fue ajusticiado por la organización armada Montoneros en 1970, ajusticiamiento que en su momento mereció efusivos festejos y vítores populares. El segundo fue honrado en su lecho de muerte por el pintoresco presidente Menem, surgido del seno del Partido Justicialista y transformado en adalid del neoliberalismo. Dicha dictadura, gustosa de arrogarse el mote de "revolución libertadora" (aunque la memoria popular prefiere recordarla como "revolución fusiladora") había usurpado autoritaria y violentamente el poder al gobierno constitucional del presidente Juan Domingo Perón, derogando una Constitución (promulgada en 1949), que en su momento fue la más progresista y avanzada del Occidente capitalista. Derrotado el levantamiento, sus principales líderes, con el general Valle a la cabeza, fueron salvajemente fusilados sin previo juicio en un oscuro basural de José León Suárez, en el conurbano bonaerense.

El odio hacia el pueblo - Prohibición de los emblemas peronistas

Decreto Ley 4161 del 5 de marzo de 1956. Prohibición de elementos de afirmación ideológica o de propaganda peronista. Publicado en el Boletín Oficial del 9 de marzo de 1956.

Visto el decreto 3855/55 (6) por el cual se disuelve el Partido Peronista en sus dos ramas en virtud de su desempeño y su vocación liberticida, y

Considerando: Que en su existencia política el Partido Peronista, actuando como instrumento del régimen depuesto, se valió de una intensa propaganda destinada a engañar la conciencia ciudadana, para lo cual creo imágenes, símbolos, signos y expresiones significativas, doctrina, artículos y obras artísticas:

Que dichos objetos, que tuvieron por fin la difusión de una doctrina y una posición política que ofende el sentimiento democrático del pueblo Argentino, constituyen para este una afrenta que es imprescindible borrar, porque recuerdan una época de escarnio y de dolor para la población del país y su utilización es motivo de perturbación de la paz interna de la Nación y una rémora para al consolidación de la armonía entre los Argentinos.

Que en le campo internacional, también afecta el prestigio de  nuestro país porque esas doctrinas y denominaciones simbólicas, adoptadas por el régimen depuesto tuvieron el triste merito de convertirse en sinónimo de las doctrinas y denominaciones similares utilizadas por grandes dictaduras de este siglo que el régimen depuesto consiguió parangonar.

Que tales fundamentos hacen indispensable la radical supresión de esos instrumentos o de otros análogos, y esas mismas razones imponen también la prohibición de su uso al ámbito de las marcas y denominaciones comerciales, donde también fueron registradas con fines publicitarios y donde su conservación no se justifica, atento al amplio campo que la fantasía brinda para la elección de insignias mercantiles.

Por ello, el presidente provisional de la Nación Argentina, en ejercicio del Poder Legislativo, decreta con fuerza de ley

Art. 1º   Queda prohibida en todo el territorio de la Nación

a)       La utilización, con fines de afirmación ideológica Peronista, efectuada públicamente, o propaganda Peronista, por cualquier persona, ya se trate de individuos aislados o grupos de individuos, asociaciones, sindicatos, partidos políticos, sociedades, personas jurídicas públicas o privadas de las imágenes, símbolos, signos, expresiones significativas, doctrina, artículos y obras artísticas, que pretendan tal carácter  o pudieran ser tenidas por alguien como tales, pertenecientes o empleados por los individuos representativos u organismos del Peronismo.

Se considerará especialmente violatoria a esta disposición la utilización de la fotografía, retrato o escultura de los funcionarios Peronistas o sus parientes, el escudo y la bandera peronista, el nombre propio del presidente depuesto, el de sus parientes, las expresiones ?peronismo?, ?peronista?, ? justicialismo?, ?Justicialista?, ?tercera posición?, la abreviatura PP , las fechas exaltadas por el régimen depuesto, las composiciones musicales ?Marcha de los Muchachos Peronista? y  ?Evita Capitana?  o fragmentos de las mismas, y los discursos del presidente depuesto o su esposa, o fragmentos de los mismos.

b)       La utilización, por las personas y con los fines establecidos en el inciso anterior, de las imágenes, símbolos, signos, expresiones significativas, doctrina, artículos y obras artísticas que pretendan tal carácter o pudieran ser tenidas por alguien como tales creados o por crearse, que de alguna manera cupieran ser referidos a los individuos representativos, organismos o ideología del Peronismo.

c)       La reproducción por las personas y con los fines establecidos en el inciso a),  mediante cualquier procedimiento, de las imágenes símbolos y demás objetos señalados en los dos incisos anteriores.

Art. 2º  - Las disposiciones del presente decreto-ley se declaran de orden público y en consecuencia no podrá alegrarse contra ellas la existencia de derechos adquiridos. Caducan las marcas de industria, comercio y agricultura y las denominaciones comerciales o anexas, que consistan en las imágenes, símbolos y demás objetos señalados en los incs. a) y b) del art. 1º.

Los Ministerios respectivos dispondrán las medidas conducentes a la cancelación de tales registros.  

Art. 3º  - El que infrinja el presente decreto-ley será penado:

a)       Con prisión de treinta días a seis años y multa de m$n: 500 a m$n. 1.000.000

b)       Además, con inhabilitación absoluta por doble tiempo del de la condena para desempeñarse como funcionario público o dirigente político o gremial;

c)       Además, con clausura por quince días, y en caso de reincidencia, clausura definitiva cuando se trate de empresas comerciales.

Cuando la infracción sea imputable a una persona colectiva, la condena podrá llevar como pena accesoria la disolución.

Las sanciones del presente decreto-ley será refrendado por el Excmo. Señor vicepresidente  provisional de la Nación y por todos los señores ministros secretarios de Estado en acuerdo general.

Art. 5º  - Comuníquese, etc. ? Aramburu ? Rojas  - Busso ? Podestá Costa ? Landaburu ? Migone. ? Dell´Oro Maini ? Martínez ? Ygartúa ? Mendiondo ? Bonnet ? Blanco ? Mercier ? Alsogaray ? Llamazares ? Alizón García ? Ossorio ? Arana ? Hartung ? Krause.


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En la NAC & POP la circulación de noticias, artículos, discusiones y eventos está relacionada con la defensa de la independencia económica, la soberanía política y la justicia social  de los criollos en la majestad de su propia cultura y en armonia con el ecosistema natural de su  territorio.

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Director Editorial: Martín García / Coordinadora General: Rosana Salas
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Malvinas, Aerolineas y Austral más argentinas que nunca

No se olviden de Cabezas, Oesterheld y Walsh

³Nadie está obligado a cooperar en su propia pérdida o en su propia esclavitud, la Desobediencia Civil es un derecho imprescriptible de todo ciudadano". (Mahatma Ghandi)
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Coco, la guerra ya esta ganada, solo hay que tomar la colina de los gansos (Mauricio Prelooker)
Si la historia la escriben los que ganan, eso quiere decir que hay otra historia, la verdadera. (Eduardo Mignogna)
Honrar la deuda externa...la deuda ¿es honrada? (Clemente/Caloi/ Carlos Loizeau)

El poder es nuestro, lo hemos delegado. Debemos recuperarlo, por la iniciativa creadora de cada uno.

(Bernardo Lischinsky)
 - O se está con la Patria y contra la deuda externa, o se está con la deuda externa
y  contra los intereses del país².
(Alejandro Olmos)
-La economía nunca ha sido libre: o la controla el Estado en beneficio del Pueblo o
lo hacen los grandes consorcios en perjuicio de éste.(Juan Domingo Perón)

-Cuando veas a un gigante, examina antes la posición del sol, no vaya a ser la sombra de un enano (FiedrichL. Freiherr von Hardenberg, Novalis)

El hoy no es un ayer en falsa escuadra. (Raul Barreiros)
Patria te han tira´o al a´ujero y te tenemos que sacar (Santa Revuelta)
-Asi la quiero Eulogia, ¡retobada! (Inodoro Pereyra/Roberto Fontanarrosa)
Mi unico heredero es el Pueblo (Juan Domingo Peron)
Debemos saldar la historia de nuestra identidad con nuestros cuatro abuelos: El abuelo indigena, el abuelo negro, el español y el inmigrante arabe, polaco, italiano o de las demas inmigraciones. (Hugo Chumbita)
-Si me llega a pasar algo, no pidan por mi, pidan por todos (Jorge Di Pascuale)
³Hay momentos en que el pueblo sintetiza en la acción los pasajes más significativos de su historia²
(Agustín Tosco).
- La historia parece propiedad privada cuyos dueños son los dueños de todas las otras cosas (Rodolfo Walsh)
-Tenemos que crear las instituciones en que la función del vigilante sea meter la finanza en vereda para que no lastime la libertad del pueblo. (Arturo Jauretche)

-El Estado  brota de abajo, de la muchedumbre, y es casi una redención, una creación del pueblo solidario.

(Raul Scalabrini Ortiz)
Yo me esfuerzo en descubrir cómo hacer una señal a mis compañeros (...), cómo decir a tiempo una simple palabra, una contraseña, como hacen los conspiradores: unámonos, mantengámonos estrechamente unidos, fusionemos nuestros corazones, creemos un solo cerebro y corazón para la Tierra, demos un significado humano al sobrehumano combate".
(Nikos Kasantzakis) .
-Alli donde vaya el movimiento nacional, ira mi corazon
(Alejandro Dolina)
-No pasaran,  ¡no pasaran!,  ¡NO PASARAN! (Jose Tchercawski)

"No estamos contra nada ni contra nadie, sino con todos y para el bien de todos".
 
(Hipólito Yrigoyen)

El unico heroe valido, es el heroe en grupo, nunca el heroe individual, el héroe solo.

(Hector German Oesterheld)
Al penetrante grito de la patria, todos debemos ser uno (Jose Artigas)
-El hombre no encuentra su patria sino allí donde no es extranjero y en donde su dignidad humana no sufre... (Felipe Varela)
-Nuestra patria dejara de ser colonia,  o la bandera flameara sobre sus ruinas.
(Eva Peron)

La patria es un peligro que florece (Leopóldo Marechal)

-El destino de nuestra Revolución nacionalista está indisolublemente unido al destino de esa patria común
que es Latinoamérica (General Juan Velasco Alvarado)
-El colapso del marxismo no debe ser considerado como el triunfo del sistema capitalista liberal...América latina ha de reafirmar su identidad desde sus raíces genuinas, para la construcción de una sociedad solidaria, más justa.

 (Juan Pablo II )
En esta tierra lo mejor que tenemos es el pueblo (20 verdades peronistas)
Estaría dispuesto a entregar mi vida por la liberación de cualquiera de los países de Latinoamérica.
(Ernesto «Che» Guevara)

Brindo por una América capaz de abatir a las bandas imperiales, cuando se una

en la cruz de los senderos camino a la segunda libertad. (Raul Gonzalez Tuñon)
La Patria es la América (Simon Bolivar)
-Por los clamores que con generalidad han llegado al cielo, en el nombre del Dios Todopoderoso, ordenamos y mandamos que ninguna de las personas dichas, paguen ni obedezca en cosa alguna a los ministros europeos intrusos...

(Tupac Amaru)
-Ningún país puede pensar en desarrollarse sobre bases coloniales ( Arturo Illia)

Cuando la Patria esta en peligro, todo esta permitido, excepto, no defenderla

(Jose de San Martin)

 

 



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