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[A-List] (Spa) Colombia: neoliberales programan la dependencia alimentaria



LOS NEOLIBERALES SE DESNUDAN   

Jorge Enrique Robledo Castillo*


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No fueron pocas las veces en que se nos tildó de "exagerados" cuando 
denunciamos que uno de los propósitos de la globalización neoliberal 
era eliminar una porción enorme del sector agropecuario colombiano, 
con el fin de importar principalmente de Estados Unidos la dieta 
básica de la nación, y que, cuando mucho, nos dejarían la 
especialización en los productos tropicales de exportación que fueran 
capaces de competir con los de países de condiciones agrológicas 
similares a las de Colombia. Y esas críticas en parte se explicaban 
porque los neoliberales ocultaban sus propósitos y porque incluso 
luego de la lectura del Plan Colombia -el documento oficial en que 
esa política se planteó de manera más explícita- algunos podían 
quedar con dudas al respecto.   

Pero en un artículo publicado en El Tiempo el 18 de octubre pasado 
que todo colombiano debiera leer, Rudolf Hommes, quien luce cada vez 
más descompuesto en su defensa de lo indefendible, le tiró en la cara 
a la nación lo que él denomina "Modelo agropecuario alternativo", que 
no significa otra cosa que proponer el desaparecimiento de más de dos 
millones de hectáreas de cultivos de arroz, papa, caña de azúcar, 
fríjol, maíz, sorgo y soya, entre otros, y renunciar a producir 6.5 
millones de litros de leche diarios, así como a 560 mil toneladas de 
carne de cerdo, 47 millones de docenas de huevos y 92 millones de 
libras de carne de pollo al año, todo lo cual se reemplazaría -dice- 
con "otras cosechas que no se dan en los países ricos de clima 
templado", tales como palma africana, espárragos, palmitos, ñame, 
hortalizas, frutas, caucho, plátano, yuca y caña de azúcar para 
producir alcohol, más productos de zoocriaderos y carne bovina.   

Quien fuera ministro de Hacienda del gobierno de César Gaviria y hoy 
el principal asesor económico de Álvaro Uribe Vélez arguye que hay 
que "aprovechar los subsidios que otorgan (a su agro) los países 
ricos para alimentar mejor a la población local, incrementando por la 
vía de las importaciones" la capacidad de compra de los colombianos. 
Agrega que no tiene sentido producir trigo porque es mejor adquirir 
el que venden los gringos subsidiado y "que lo mismo es cierto en el 
caso de la mayoría de los cereales y los granos". Sentencia que "lo 
que no producimos a un precio razonable lo deberíamos dejar 
importar". Y concluye que "el mayor beneficio del comercio proviene 
de las importaciones, y no de las exportaciones, como nos han 
acostumbrado a pensar equivocadamente los mercantilistas criollos". 
Habrá que agradecerle que, por fin, decidiera despojarse hasta de la 
hoja de parra que lo cubría.   

De tener éxito esta posición del Fondo Monetario Internacional y el 
gobierno de Estados Unidos que amplifica el exfuncionario del Banco 
Mundial, Colombia no solo perdería sectores claves para el empleo, 
los salarios y la acumulación de riqueza en el país, acrecentando en 
proporciones insoportables la pobreza y la miseria rural y urbana, 
sino que, al perder su seguridad alimentaria, es decir, su capacidad 
para producir en el país la dieta básica de la nación, quedaría 
sometida al chantaje que le quisieran imponer quienes le vendieran la 
comida. Mas si este argumento de fondo no bastare para poner en la 
picota una propuesta tan contraria al interés nacional, también puede 
demostrarse que el disparate de Hommes tampoco resiste análisis ni en 
su propia lógica.   

Es hasta ridículo soñar siquiera con que dos millones de hectáreas de 
agricultura y toda la producción pecuaria que quieren eliminar pueden 
reemplazarse con cultivos de ñame, palmitos y espárragos o con el 
establecimiento de zoocriaderos, porque esos productos carecen de 
mercados lo suficientemente grandes y sufren por competidores 
feroces. ¿Y no sabrá Hommes que el aceite de soya importado tiene 
contra la pared a la palma africana, que nadie tiene como vender un 
plátano más en el mercado mundial, que en carne de bovinos también 
podemos ser golpeados por lo foráneo, que tampoco somos competitivos 
en producción de alcohol a partir de caña de azúcar y que sus teorías 
hasta le abren camino a inundarnos de café extranjero? Además, y aun 
si fueran viables en el largo plazo los nuevos productos, ¿cuánto 
valdría montar esos negocios? ¿Quién pondría los recursos? ¿Los 
campesinos y empresarios arruinados por las importaciones que 
propone? ¿El Estado? ¿Y si le echó números a cuánto costarían las 
nuevas compras en el exterior y a sus efectos en las balanzas 
comercial y de pagos del país?   

¿Hasta cuándo tendremos que soportar teorías que los hechos condenan 
en Colombia como tontas porque no han acertado en la defensa de los 
intereses nacionales o como astutas porque sí han acertado en la 
defensa de los intereses extranjeros?   

*Senador de la República (Unidad Cívica y agraria-MOIR)


Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro@xxxxxxxxxxxxxxx

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"Aquel que no está orgulloso de su origen no valdrá nunca 
nada porque empieza por depreciarse a sí mismo".
Pedro Albizu Campos, compatriota puertorriqueño de todos 
los latinoamericanos.
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