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[A-List] (Spa) Grotesque end for new Venezuelan coup attempt
Particularly for those who have done something to stop this new
attempt; life is rewarding, from time to time.
------- Forwarded message follows -------
Gentileza de Resumen Latinoamericano:
V E N E Z U E L A
13 de octubre del 2002
Venezuela: vinieron por otro 11 y tuvieron otro 13
Carlos Aznárez
Resumen Latinoamericano
Habían preparado todo para definir exitosamente su odio por el pueblo
pobre venezolano. No les faltaba nada: tenían una multitud que iba a
marchar para "tomar" Caracas con sus ropas de marca, su histeria y
revanchismo innatos a quienes no pueden soportar ni se acostumbran a
la idea -y lo peor es que quizás no lo hagan nunca- de que los
"indios pata en suelo", como ellos denominan a los chavistas
gobiernen contra viento y marea. Tenían también, como el primer día
desde que se hizo cargo el gobierno popular, el apoyo criminal -es la
única forma de describirlo- de los medios de comunicación. No debe de
haber un lugar en el mundo -y eso que hay muchos similares- que
supere la insidia, la pusilanimidad y la mentira que derrochan los
medios venezolanos contra el proceso revolucionario. Y no sólo los
dueños de las empresas de "comunicación" sino gran parte de sus
"periodistas" que se han convertido, sin que nadie les obligue, en
primeras espadas de una guerra que aunque no lo reconozcan, van a
perder.
Tenían el apoyo de algunos militares golpistas sempiternos -Rosendo,
Guevara y otros- que ya lo habían intentado el 11 de abril y luego,
como la "justicia" venezolana les otorgó inmunidad, siguieron dándole
al clavo. Pero a éstos, que se prestaron a contar a los medios todo
su odio de clase contra los del bravo pueblo, se sumarían otros -la
gran carta de los conspiradores de estos días- como el ahora
renunciado y detenido Jefe del Estado Mayor Conjunto, Alvaro Fossa y
"cientos" -así decían los jerarcas de la Coordinadora Democrática
golpista- de milicos que se alzarían contra el poder constituido y
siete veces reafirmado en las urnas que a estos "demócratas" tanto
les gusta invocar.
Y obviamente también sumaban en sus alforjas, a esos organismos
sindicales corruptos e hijos dilectos del puntofijismo de cuatro
décadas: los empresarios oligarcas de Fedecámaras y los burócratas
gremiales de la CTV, encabezados por Carlos Fernández y Carlos
Ortega.
Sobre todos ellos, sobrevolaban, como siempre, los intereses
internacionales: los de los belicistas yanquis y su embajada de
turno, que quieren -no lo olvidemos-, voltear este proceso para poner
sus pies en una región que es estratégica para sus intereses de
futuro, y ciertas multinacionales y gobiernos europeos -como ya lo
hizo el español de Aznar, el pasado 11 de abril- que alimentan y
alientan las expectativas golpistas.
Con todo ese bagaje y una campaña de TV, radio y prensa en cadena -
porque sólo el solitario Canal 8 de Venezolana de Televisión, se
salva de la chamusquina- la jugada estaba a pedir de boca.
Los militares golpistas promoverían -como hicieron Rosendo y sus
colegas- autodetenciones, contando con el apoyo de varios de sus
esbirros que simularon ser agentes de la Disip. Total, los medios en
su conjunto cubrirían -como hicieron- sus gestos y voces clamando al
cielo por "tanto atropello a los derechos humanos". Justamente ellos,
que no dudaron en ordenar tirar contra el pueblo desarmado en Puente
Llaguno o en secuestrar y asesinar a decenas de humildes pobladores
de barrio el 11-A.
Por su parte, la campaña del rumor -elevada a límites inimaginables-
provocaría que la población esperara el fatídico día 10 de octubre
con la "seguridad" de que Chávez "ya está fuera de juego". Se llegó
incluso a que en empresas privadas se aconsejaba a sus empleados a
comprar alimentos y otras vituallas para por lo menos quince días,
"por lo que pudiera ocurrir". A estas consignas repartidas por
"radio bemba" se agregarían movimientos -finalmente muy minoritarios
pero ciertos- en algunos cuarteles de la Guardia Nacional y la
Armada, expresiones verbales de algunos militares en actividad -pocos
y sin mando de tropa- y el conflicto que desde hace días se vive en
la Policía Metropolitana, donde un grupo de agentes se hartaron y se
rebelaron contra el alcalde fascista Alfredo Peña y su adláter
Bratton, enviado por el FBI norteamericano para militarizar, aún más,
al cuerpo.
El "día D", como era de esperar, la Coordinadora golpista sacó mucha
gente a la calle. Gente ostensiblemente "blanca" -aquí la batalla
también es de colores- , imbuidos de un "patriotismo" de escaparate
en el que llegaron a mezclar -como el 11-A- la tricolor bandera de la
independencia con la de la barra y estrellas gringa, que es a la que
en realidad aspiran a hacer flamear en sus mansiones en el Este y sus
casas de veraneo en la playa o en Miami.
¿Cuántos marcharon? ¿Trescientos, quinientos o seiscientos mil? Nunca
un millón como ellos afirman, pero no importa, eran muchos y eso
nadie lo discute, como tampoco negamos que en Chile hay muchísimos
pinochetistas después de todo lo que allí ocurrió. Lo real es que en
esta guerra de clases, de ricos que no quieren ceder ni un céntimo
más de lo mucho que han robado gracias a la explotación a los de
abajo, se han encontrado en frente y con ganas de no volver al pasado
puntofijista a una enorme multitud dispuesta a defender a su
Revolución y el liderazgo que la conduce. Los golpistas, azuzados
por sus jerarcas, iban convencidos de que ese mismo día se acabaría
todo, que Chávez caería y que seguramente se "iría pa´Cuba",
como gritaban histéricamente, que ellos volverían a apoderarse de la
totalidad del país y por supuesto, en su revancha gorila, arrollarían
todo lo que de chavista y puro pueblo encontraran a su paso.
Sin embargo, y aquí se volvió a repetir el error en que cayeron -por
abuso de impunidad y petulancia- el 11-A. No contaron con el pueblo
en armas -esas Fuerzas militares revolucionarias surgidas de los
subsuelos pobres de esta Nación- ni con el poder popular organizado
en los barrios. Ya Chávez se los había advertido el día anterior,
hablando ante los reservistas, "nos pondremos las botas de campaña" y
"si vienen, nos encontrarán".
Vinieron. Pero descubiertos en sus maniobras arteras, gracias a
operativos de inteligencia militar del gobierno chavista, fueron
obligados a mostrar el juego. El jefe del Estado Mayor Conjunto, solo
en sus planteos golpistas, debió saltar y como suele ocurrir entre
militares que no son de los que tanto hablaba Bolivar -dignos y
corajudos- el resto de su comparsa se quedó sin fuerzas. Por otra
parte, el entramado civil, al ver que no contaban con los tanques,
los barcos ni los aviones, empezaron a discutir -públicamente ante la
multitud que tronaba al cielo pidiendo que "que Chávez se vaya ya"-
qué hacer para salvar la ropa. Y allí se vio al "pobre" Ortega, en
nombre de una Central sindical ilegítima, convocando a un "paro
cívico" para el 21 de octubre, en el que ni el mismo cree, de lo
devaluado que está. Y también se pudo ver como los ultras de Primero
Justicia, los de Bandera Roja, los paramilitares de Carlos Melo y
otros sectores que conforman los "halcones" de la conspiración,
gritarles "traidores" a quienes hasta minutos antes eran sus cofrades
golpistas.
Ganó otra vez el bravo pueblo de Venezuela. No importa los que diga
la prensa local y la internacional -sea yanqui o española, para citar
las más beligerantes-. No importa lo que se imaginen muchos de los
que marcharon desde el Este a "copar" Caracas. Ganó el bravo pueblo.
Y por eso, apenas concluída la farsa golpista, muchos bajaron desde
el Cerro Avila -en cuyos barrios, como en Catia o el glorioso "23 de
enero" se mantuvieron todo el día, acantonados, expectantes, firmes,
preparados para la resistencia- a
festejar y a gritarle al mundo que aquí hay Revolución para rato. Por
eso,
las calles que rodean al Palacio de Miraflores se llenaron en la
noche de
ese "fatídico" día D en un jolgorio de patria y rebeldía, donde la
música
llanera, la risa de las muchachas ataviadas con sus boinas rojas de
campaña
y la fuerza de los jóvenes chavistas confirmaron lo que tanto todos
sentimos: "si vienen por otro 11, van a tener su 13". Y vaya si lo
tuvieron.
Gracias Venezuela Bolivariana por seguir dando coraje a la rebeldía
de Latinoamérica y el Tercer Mundo, en horas de emergencia
antiimperialista.
* Director de "Resumen Latinoamericano" -desde Caracas-
Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro@xxxxxxxxxxxxxxx
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"Aquel que no está orgulloso de su origen no valdrá nunca
nada porque empieza por depreciarse a sí mismo".
Pedro Albizu Campos, compatriota puertorriqueño de todos
los latinoamericanos.
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