A-list
mailing list archive

Other Periods  | Other mailing lists  | Search  ]

Date:  [ Previous  | Next  ]      Thread:  [ Previous  | Next  ]      Index:  [ Author  | Date  | Thread  ]

[A-List] (Sp) Official: During the 90s, Argentinean did not overspend, it undercollected!



Sorry for lack of translation (if someone could draft one, it would 
be a great service to fight the bourgeoisie and to help my country).

This is a most important article from a mildly conservative domestic 
newspaper, Clarín, which draws on recently released official figures 
which demonstrate that the Argentinean crisis in state funding was 
not due to any form of overspending but due to intentionally pursued 
policies of undercollection of taxes!

------- Forwarded message follows -------

[Gentileza de Edmundo Ruckauf]

Reproduzco nota aparecida en el diario _Clarín_ de Buenos Aires 
(fuente insospechable de toda aspiración revolucionaria), donde se 
demuestra con datos oficiales que toda la canalla financiera 
internacional y nativa miente cuando afirma que la tragedia de la 
Argentina se debe a un incremento del gasto público. Muy por el 
contrario, se debe a que los ingresos públicos fueron jibarizados y 
saqueados por los que ahora se rasgan las vestiduras ante cualquier 
intento de aumentar los impuestos, aunque más no sea para que los 
niños de este país tan rico en alimentos dejen de morirse de hambre.

------- Forwarded message follows -------
Domingo 26 de mayo de 2002
Clarín
BOLSAS Y MERCADOS
ECONOMIA: EL DEBATE SOBRE EL 
FINANCIAMIENTO AL ESTADO EN LOS 90 
El mito del gasto público 

No hubo despilfarro: el déficit fiscal fue causado por el recorte de
ingresos y no por un exceso de gasto, muestran nuevas cifras 
oficiales. 
ISMAEL BERMUDEZ.

El Ministerio de Economía dio a conocer un informe sobre la evolución 
del
gasto público total (Nación, provincias y municipios) en los últimos 
21 años
 de 1980 al 2001. El trabajo ?que se encuentra en www.mecon.gov.ar? 
es muy
importante porque pulveriza varios mitos que se han instalado en la
Argentina y en la comunidad financiera internacional. 

La fábula más importante es la que dice que en los '' 90 hubo una 
"explosión
del gasto público" y que ese despilfarro, concentrado en las 
provincias o en
la seguridad social, explica, en gran medida, los recurrentes 
déficits
fiscales y la crisis presente. 

Para sostener esa tesis, los teóricos de la "explosión del gasto 
público"
recurren a una manipulación burda: comparan las cifras del gasto en 
precios
corrientes. Pero es sabido que así como no se pueden comparar peras 
con
manzanas, tampoco se pueden igualar los pesos de 1991 (entonces 
australes)
con los de 1994, 1998 o 2001 porque el valor del peso fue variando 
por el
componente inflacionario. Este principio elemental parece no haber 
sido aún
comprendido por destacados economistas.

Otra manipulación es el año de base que se toma para las 
comparaciones. Es
sabido que los períodos de alta inflación o directamente 
hiperinflacionarios
 ayudan a licuar el gasto público. Por ejemplo, en 1989 y 1990 hubo 
una
fuerte reducción del gasto público. Esto se debió a que en pesos 
"inflados"
el PBI fue creciendo, aunque la economía retrocedió, mientras los 
gastos del
Estado se achicaron porque se siguieron pagando en pesos devaluados o 
con
gran retraso respecto de la inflación. El año 1991, con una inflación 
del
84%, todavía refleja esta situación por lo que constituye un año de 
base
relativamente baja en términos de gasto público, a tal punto que en 
pesos
constantes es inferior al de 1985, 1986, 1987 y 1988, años de 
relativa
estabilidad.

De las cifras oficiales surge que efectivamente el gasto total, 
incluido los
intereses de la deuda, entre 1991 y 2001 aumentó en 45.000 millones 
de pesos
 Sin los intereses, el aumento fue de 35.000 millones de pesos. Pero 
ese
incremento surge de comparar el gasto de 1991 con el del 2001 a 
precios
corrientes cuando es sabido que en ese lapso la inflación fue del 
50%. 

Si se considera el gasto a precios constantes ?excluyendo el 
componente
inflacionario? el gasto subió en 28.800 millones. Y sin los 
intereses, el
aumento fue de 18.700 millones. 

Pero aún así, lo correcto es comparar la evolución del gasto con 
relación al
tamaño de la economía y tomar en cuenta el crecimiento vegetativo de 
la
población. Para hablar de un exceso del gasto lo que habría que 
determinar
es si el gasto público aumentó más que el crecimiento del PBI y el 
aumento
de la población. 

Pues bien, a lo largo de la década del 90, y partiendo de un año base
relativamente bajo, el gasto público primario (sin intereses) como
porcentaje del PBI se mantuvo casi constante en torno a los 29 o 30% 
del PBI
 Si a esto se le agrega el crecimiento de la población (14% en la 
década),
el gasto público primario por habitante tuvo una reducción 
significativa.

Lo que sí hubo fue un aumento del gasto de las provincias y una 
reducción
del nacional. Pero en gran medida esto obedeció a que la Nación 
transfirió a
las provincias los gastos de educación y de salud y hubo cambios en 
la
coparticipación de los impuestos. 

En cambio, el gasto público total consolidado aumentó 4,28 puntos del 
PBI:
del 31,04% en 1991 al 35,32 en el 2001. Este aumento se explica casi 
por
entero por los servicios de la deuda que pasaron de representar el 
1,99% del
PBI en 1991 al 5,33% en el 2001. Solo en el 2001 los intereses de la 
deuda
pública representaron la friolera de 14.323 millones de pesos o 
dólares,
equivalente a todo el déficit fiscal consolidado.


Explicaciones

¿Si el gasto público primario no aumentó y las deficitarias y no
deficitarias empresas públicas fueron privatizadas, por qué creció el
déficit fiscal?

El tema hay que mirarlo por el lado de los ingresos, algo que no 
hacen los
teóricos de la "explosión del gasto". Bajo la primera gestión de 
Domingo
Cavallo, reforzada luego por Roque Fernández, a partir de 1994 se 
redujeron
los aportes patronales a la seguridad social, mientras se puso en 
marcha una
reforma previsional que implicaba un elevado costo fiscal de 
transición por
un período de 15 años porque los aportes personales de los afiliados 
a las
AFJP pasaban del Estado a los privados. 

Entre 1994 y el 2001 por esos dos conceptos el Estado dejó de 
recaudar unos
70.000 millones de pesos: 30.000 millones fueron a las AFJP y otros 
40.000
millones a las empresas por la reducción de las alícuotas de las 
cargas
sociales.

En parte eso fue compensado por el aumento de 3 puntos en el IVA (del 
18 al
21%) dispuesto en 1995 y a partir de 1996 por subas de impuestos
(combustibles, aportes de autónomos), una reforma impositiva (1999) 
que creó
nuevos impuestos (a los intereses, ganancia mínima presunta) y otra 
reforma
en el 2000. Pero las subas de impuestos contrajeron aún más la 
economía, sin
cubrir el bache fiscal. 

Así, en mayo del 2000, se redujeron los sueldos mayores a 1.000 pesos 
de los
empleados públicos. En abril del 2001, Cavallo creó el impuesto a las
cuentas corrientes con una alícuota del 1,2% y extendió el IVA a 
nuevas
actividades. Luego se redujeron el 13% las jubilaciones y sueldos 
públicos
de más de 500 pesos.

Aún así, en ningún momento, con relación al tamaño de la economía, el 
Tesoro
recuperó con los nuevos impuestos o subas de alícuotas, la pérdida de
ingresos derivada de la rebaja de los aportes y la reforma 
previsional. 

Pero, además, entre 1991 y 1995, Cavallo incrementó los impuestos al 
consumo
(el IVA saltó del 13% al 21%), lo que además de su regresividad, son 
muy
elásticosmeables a los cambios en la actividad económica: su 
recaudación se
desploma en períodos de recesión. Primero el Tequila y luego la 
recesión
iniciada en 1998 castigaron la recaudación impositiva.

Los baches fiscales originados por la resignación de impuestos se 
cubrieron
con deuda, potenciados por la carga de los intereses. Los intereses 
de la
deuda pública entre 1991 y 2001 sumaron 82.717 millones de dólares. 
Casi
todo el incremento de la deuda se explica por esta carga de 
intereses. Los
intereses, aparte, aumentaron por varias razones: 

En su primera gestión, Domingo Cavallo consolidó la deuda con los 
jubilados
y proveedores con bonos públicos a 10 y 16 años, que recién 
comenzaban a
cancelarse, tanto los intereses como el capital, a partir del séptimo 
año.
Esos intereses tenían una tasa fija (Libor) del 4%. Así, Cavallo 
transfirió
para 1997 en adelante una sobrecarga que, para cancelarla, su sucesor 
Roque
Fernández tuvo que endeudarse a una tasa mayor, del orden del 10%, 
porque en
el interín pegó un salto la tasa de interés internacional.

A partir de febrero de 1994 la tasa de interés internacional sufrió 
varias
subas. Saltó del 3% a más del 6% hasta mediados del 2000, para bajar 
después
y ubicarse ahora en torno al 2% anual. 

Por la crisis del Tequila (1995), del sudeste asiático (1997), Rusia 
(1998)
y Brasil (1999), la tasa de interés para los emergentes, entre ellos 
la
Argentina, aumentó más aún por el llamado "riesgo-país".

A partir de 1997 se hicieron varias operaciones de canje que 
alargaron los
vencimientos de la deuda. Los nuevos bonos se colocaron a una tasa de
interés superior a la de los rescatados, en especial con el 
"megacanje", lo
que obligó al pago de mayores intereses. Como los déficits fiscales 
se
financiaron con préstamos y bonos, la deuda creció en volumen, 
realimentada
por el crecimiento de los intereses.

La insistencia en sostener que hubo una "explosión del gasto" no 
resiste las
cifras reales. Su objetivo es, más bien, ocultar el peso del servicio 
de la
deuda, las reducciones de impuestos y el costo de la reforma 
previsional. 

© Copyright 1996- Clarín.com. All rights reserved
Directora: Ernestina Herrera de Noble 

------- End of forwarded message -------
------- End of forwarded message -------
Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro@xxxxxxxxxxxxxxx

**********************************************************************
*

Compañeros del exercito de los Andes. 

...La guerra se la tenemos de hacer del modo que podamos: 
sino tenemos dinero, carne y un pedazo de tabaco no nos 
tiene de faltar: cuando se acaben los vestuarios, nos 
vestiremos con la bayetilla que nos trabajen nuestras mugeres, 
y sino andaremos en pelota como nuestros paisanos los indios: 
seamos libres, y lo demás no importa nada...

Jose de San Martín, 27 de julio de 1819.

**********************************************************************
*
******





Other Periods  | Other mailing lists  | Search  ]